Política

31 de julio de 2026

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Santilli le pidió la renuncia a Villarruel: “Que arme su proyecto y que compita”

El jefe de Gabinete cuestionó con dureza a la vicepresidenta después de que pusiera en duda el estado del Presidente. La calificó de "disparate" y la invitó a competir por fuera del oficialismo. Villarruel ya había anticipado que no dejará el cargo antes de diciembre de 2027.

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Escribe: Redactor4

El jefe de Gabinete Diego Santilli le pidió públicamente la renuncia a Victoria Villarruel tras los mensajes en los que la vicepresidenta cuestionó el estado del Presidente. "Que arme su proyecto y que compita", lanzó. Ella ya había avisado que no deja el cargo hasta 2027.

La pelea entre Javier Milei y su vicepresidenta dejó de ser un intercambio de chicanas en redes sociales y pasó a ser un problema institucional. Este viernes, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le pidió públicamente a Victoria Villarruel que renuncie a su cargo si no comparte el rumbo de la gestión.

El planteo llegó en una entrevista radial, cuando le preguntaron por los mensajes que la titular del Senado había publicado el día anterior contra el Presidente. Santilli no esquivó la respuesta ni buscó una salida diplomática: dijo estar en total desacuerdo con la vicepresidenta y calificó sus dichos como una barbaridad y una falta de sentido común.

“Si hay una persona que no está de acuerdo que dé un paso al costado”, sostuvo el funcionario, antes de agregar la frase que terminó de convertir el episodio en un pedido de renuncia explícito: “Que arme su proyecto y que compita”.

El jefe de Gabinete también puso el foco en la contradicción que, según su lectura, encarna hoy la vicepresidenta. Recordó que ambos integrantes de la fórmula fueron elegidos en conjunto por los votantes y sostuvo que ese respaldo debería sostenerse durante todo el mandato. En esa línea, la acusó de poner obstáculos permanentes al Gobierno en lugar de colaborar con la gestión, y se preguntó qué sentido tiene permanecer en un lugar donde uno considera que no debería estar.

Qué dijo Villarruel para desatar la reacción

El detonante fueron tres publicaciones que la vicepresidenta hizo el jueves en su cuenta de X. Todo empezó cuando un usuario le hizo notar que Milei había reposteado mensajes de la diputada libertaria Lilia Lemoine, en los que se afirmaba que Villarruel coordinaba sus publicaciones con la diputada Marcela Pagano y que ambas venían operando contra el Presidente desde el inicio del mandato.

La respuesta de la vicepresidenta fue frontal. Primero ironizó sobre el hecho de que el propio mandatario amplificara esa teoría: “Parece contagioso el delirio”, escribió. Después subió la apuesta y publicó el mensaje que terminó de romper cualquier puente: “Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”.

Con esa frase, Villarruel se sumó a un grupo de dirigentes —hasta ahora, casi todos de la oposición— que puso en duda públicamente la estabilidad del Presidente. La diferencia es que esta vez el cuestionamiento salió de adentro del propio Poder Ejecutivo, de la persona que ocupa el segundo cargo en la línea de sucesión.

Una interna que se cocinó durante meses

El cruce no nació esta semana. Villarruel y Lemoine vienen enfrentadas desde hace tiempo y el capítulo más reciente había sido por la diferencia entre las dietas de senadores y diputados, un intercambio que derivó en insultos cruzados en redes. La escalada de los últimos días fue apenas el punto de ebullición de un vínculo deteriorado desde los primeros meses de gestión, cuando el oficialismo empezó a señalar a la vicepresidenta por votaciones y decisiones legislativas que, según la Casa Rosada, jugaron en contra del programa económico.

Con el correr del tiempo, el entorno presidencial pasó de las críticas veladas a las acusaciones directas: la señalaron como funcional a la oposición, la responsabilizaron de derrotas en el Congreso y le atribuyeron la intención de construir una candidatura propia rumbo a 2027.

El peso institucional del pedido

Que un legislador libertario reclame la salida de la vicepresidenta es una cosa. Que lo haga el jefe de Gabinete es otra. El funcionario que coordina la totalidad de la administración pública y que responde ante el Congreso es, en los hechos, la voz institucional del Gobierno, y su reclamo tiene un alcance que excede la disputa partidaria.

Hay además un dato que vuelve el planteo especialmente delicado: la vicepresidenta no es una funcionaria designada por el Presidente, sino que llegó al cargo por el voto popular y encabeza uno de los tres poderes del Estado. Su permanencia no depende de la voluntad del Ejecutivo, y por eso el pedido de renuncia queda en un terreno más simbólico que efectivo.

La respuesta ya estaba escrita

Villarruel no necesitó contestar: su posición la había dejado clara meses atrás, cuando circularon las primeras versiones sobre presiones para que abandonara el cargo. En aquel momento dijo que su renuncia era exactamente lo que buscaban y que no se la iban a dar, y aseguró que va a ocupar la vicepresidencia hasta el 10 de diciembre de 2027, fecha en que termina el mandato.

Con el pedido de Santilli, la fórmula que llegó a la Casa Rosada en 2023 quedó rota de manera pública y definitiva. Lo que sigue ahora tiene menos que ver con la posibilidad concreta de una renuncia —que nadie en el Gobierno espera— y más con el escenario electoral: si Villarruel decide, efectivamente, armar el proyecto propio al que la invitó el jefe de Gabinete.


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