La inflación de julio en Argentina se habría mantenido en torno al 2%, según estimaciones de las principales consultoras privadas. Aunque el dato oficial del INDEC se conocerá el próximo 13 de agosto, los cálculos preliminares confirman que el proceso de desaceleración inflacionaria impulsado por el Gobierno nacional continúa mostrando resultados sólidos, incluso en un contexto internacional complejo.
Las proyecciones privadas ubican la variación mensual entre el 1,9% y el 2,1%. EcoGo y la Fundación Libertad y Progreso estiman un-2,1%, mientras que EconViews calcula 2%. Por su parte, Analytica sostiene que el índice se habría repetido en 1,9%, igual que en junio. En el caso de los alimentos, la consultora LCG detectó un incremento promedio mensual del 1,9%, con subas en carnes, lácteos y panificados, y bajas en verduras, lo que refleja un comportamiento más equilibrado y menos volátil que en meses anteriores.
Los analistas coinciden en que el movimiento de precios durante julio estuvo marcado por factores estacionales, como las vacaciones de invierno que impulsaron el rubro de recreación y ocio. También se registraron ajustes en servicios regulados —educación, salud y vivienda—, que se mantuvieron dentro de parámetros previstos por la política económica. El comportamiento de los alimentos, más estable y alineado con el nivel general, ayudó a contener la suba y confirma que las medidas de ordenamiento macroeconómico están dando resultados.
Más allá de la foto de julio, las consultoras advierten que existen desafíos hacia adelante, especialmente vinculados al contexto internacional. El precio del petróleo se disparó en las últimas semanas por tensiones en Oriente Medio, lo que podría trasladarse al mercado local a través de los combustibles. Sin embargo, el Gobierno nacional ha demostrado capacidad para administrar estos impactos externos, priorizando la estabilidad interna y el cuidado del poder adquisitivo de los argentinos. Los ajustes previstos en tarifas de energía y transporte se enmarcan en un esquema gradual y ordenado, que busca evitar saltos bruscos en los precios.
El dato oficial del INDEC será clave para confirmar si la inflación efectivamente se mantuvo en torno al 2% o si la aceleración fue mayor. En cualquier caso, el resultado marcará un nuevo paso en el proceso de estabilización económica que impulsa el Gobierno, que ya logró reducir la inflación a niveles históricamente bajos en comparación con años anteriores. La publicación del informe permitirá evaluar con mayor precisión las perspectivas hacia fin de año y consolidar la confianza en la política económica.