El 19 de enero de 1826 quedó marcado como uno de los días más trágicos de la historia tucumana. Un violento terremoto, con epicentro en la región de Trancas, destruyó gran parte de la antigua Villa de Trancas, provocó el derrumbe de la iglesia, redujo viviendas a escombros y dejó víctimas fatales. Estudios posteriores estimaron una magnitud cercana a 6,5 y una intensidad que pudo alcanzar el nivel IX en la escala Mercalli, suficiente para generar daños severos en las construcciones de la época.
Una provincia que también sintió la fuerza de la tierra
Lejos de tratarse de un hecho aislado, Tucumán volvió a registrar importantes movimientos sísmicos durante los siglos XX y XXI. Tafí del Valle, Monteros, Famaillá, San Miguel de Tucumán, Sierra de Medina, Tafí Viejo, Burruyacú, Ranchillos y otras localidades sufrieron terremotos que ocasionaron daños en viviendas, edificios públicos e infraestructura. Incluso la Catedral de la capital provincial registró afectaciones tras el sismo de 1913, demostrando que la actividad sísmica también alcanzó zonas densamente pobladas.
El recuerdo más reciente volvió a encender las alarmas
La madrugada del 10 de enero de 2022 reavivó el recuerdo de aquellos episodios históricos cuando un terremoto de magnitud aproximada 5,6 volvió a sacudir la región de Trancas. El movimiento fue percibido con fuerza en distintos puntos de Tucumán y provincias vecinas, seguido por varias réplicas que mantuvieron en alerta a la población durante varias horas. La coincidencia geográfica con el terremoto de 1826 volvió a poner el foco sobre la historia sísmica de la provincia.
¿Puede repetirse un terremoto de gran magnitud?
Los especialistas sostienen que sí es posible que Tucumán vuelva a experimentar un sismo importante, aunque resulta imposible predecir cuándo ocurrirá. Si bien la provincia presenta una peligrosidad sísmica menor que San Juan o Mendoza, ello no implica ausencia de riesgo. Los antecedentes históricos muestran que durante los últimos dos siglos distintos terremotos provocaron daños en numerosas localidades tucumanas, por lo que el desafío actual pasa por fortalecer la prevención, la planificación urbana y la construcción con criterios sismorresistentes.