Cada 17 de agosto conmemoramos el paso a la inmortalidad del General José de San Martín, un día en el que la memoria colectiva recurre de inmediato a un repertorio visual muy claro: el caballo erguido en la cordillera, el abrazo de triunfo tras la batalla o el perfil sereno en su exilio. Más que a través de las páginas de los libros, al Libertador lo aprendimos a recordar a través de sus retratos.
Esta fecha es una oportunidad para mirar de cerca los lienzos que moldearon nuestra identidad y entender cómo el arte fue clave para fijar su legado:

“Encuentro de San Martín y Belgrano”, óleo de Tomás del Villar exhibido en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo de Luján. Del Villar se desempeñó como restaurador y copista en el Museo Histórico Nacional y, junto a su padre, Rafael del Villar, contribuyó significativamente a la iconografía histórica argentina.






A más de un siglo y medio de su muerte en Boulogne-sur-Mer, el 17 de agosto no solo rinde homenaje al estratega de la independencia, sino también a las imágenes que nos enseñaron a mirar, reconocer y preservar su memoria.