La sexta fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional Argentina volvió a dejar una imagen preocupante para Boca y River. Los dos equipos más populares del país no pudieron conseguir victorias y, cuando ya transcurrió más de un tercio de la primera fase, continúan fuera de los ocho lugares que clasifican a los playoffs.
River fue el que más cerca estuvo de quedarse con los tres puntos, pero terminó desperdiciando una ventaja que parecía definitiva. El equipo de Núñez llegó a ponerse 2-0 frente a Vélez en el Monumental, pero el Fortín reaccionó y consiguió el empate 2-2. El resultado volvió a poner el foco sobre la irregularidad del Millonario, que no logra transformar sus buenos momentos en victorias.
El empate también profundizó las dudas alrededor del presente de River. El conjunto dirigido por Eduardo Coudet había conseguido una importante victoria ante Argentinos Juniors en la fecha anterior, pero frente a Vélez no pudo sostener el resultado. En la tabla anual, además, quedó momentáneamente en el 11° puesto con 33 puntos, fuera de la zona de clasificación a las copas internacionales de 2027.
Boca, por su parte, tampoco pudo aprovechar el clásico ante Racing. En el Cilindro de Avellaneda, el Xeneize comenzó abajo en el marcador tras el gol de Marcos Rojo, pero logró reaccionar y llegó al 1-1 mediante Miguel Merentiel. El empate permitió cortar una racha de victorias consecutivas de Racing como local ante Boca, aunque dejó nuevamente al equipo de la Ribera sin el triunfo que necesitaba.
El problema para ambos es que los puntos empiezan a ser cada vez más importantes. El Clausura está dividido en dos zonas de 15 equipos y los ocho mejores de cada grupo avanzarán a los octavos de final, por lo que cada empate representa una oportunidad perdida para acercarse a los puestos de clasificación.
La situación de Boca, de todos modos, tiene un contraste: mientras su rendimiento en el torneo local todavía está lejos de convencer, el equipo viene de avanzar con autoridad en la Copa Sudamericana, donde goleó a Recoleta y cerró la serie con un contundente 6-1 global. El desafío para el Xeneize será trasladar esa capacidad de respuesta al campeonato argentino.
Con seis fechas disputadas, el panorama comienza a exigir una reacción. Boca y River todavía tienen tiempo para recuperarse, pero necesitan transformar los empates en victorias si pretenden meterse entre los ocho mejores de sus respectivas zonas. Para dos equipos acostumbrados a pelear arriba, seguir mirando la clasificación desde afuera ya empieza a ser una señal de alarma.