Boca volvió a la Bombonera y lo hizo con una victoria tan sufrida como necesaria. Cuando el empate parecía inevitable y Lanús incluso había tenido chances claras para llevarse el partido, Tomás Belmonte apareció a los 93 minutos para marcar el 1-0 y desatar la locura en las tribunas.
El triunfo le permitió al equipo de Rodolfo Arruabarrena alcanzar los 10 puntos y acomodarse nuevamente entre los ocho mejores de la Zona A del Torneo Clausura.
Lanús avisó desde el arranque
El partido pudo cambiar de rumbo prácticamente desde el primer minuto. Un cabezazo de Peña Biafore se estrelló contra el travesaño y dejó en claro que el “Granate” no había llegado a la Bombonera para especular.
Boca tardó en acomodarse y volvió a mostrar dificultades para generar situaciones claras. Sin Leandro Paredes desde el inicio y con Alan Velasco intentando asumir mayor protagonismo creativo, al Xeneize le costó encontrar espacios frente a un rival que dominó varios pasajes de la mitad de la cancha.
Con el correr de los minutos, el local comenzó a tener mayor posesión, aunque sin traducirla en peligro concreto.
Montero sostuvo a Boca cuando más lo necesitaba
El tramo final fue frenético. Lanús tuvo oportunidades claras para romper el cero y obligó a Álvaro Montero a convertirse en una de las grandes figuras de la noche.
El arquero colombiano protagonizó dos intervenciones determinantes, incluida una espectacular respuesta ante un remate a quemarropa del paraguayo Allan Wlk.
Esas atajadas mantuvieron con vida a un Boca que, pese a sus limitaciones ofensivas, siguió buscando hasta el último minuto.
Belmonte apareció cuando nadie lo esperaba
Cuando el 0-0 parecía sentenciado, Boca encontró una contra en tiempo de descuento.
La jugada comenzó con Paredes, continuó con una intervención clave de Santiago Ascacíbar y terminó en los pies de Tomás Belmonte, quien definió para marcar el 1-0 y provocar un desahogo enorme en la Bombonera.
Segundos después llegó el pitazo final.
Boca no brilló, volvió a sufrir y durante largos pasajes pareció encaminado hacia otro empate. Pero esta vez tuvo algo que venía faltando: el golpe final.
Con tres puntos en el bolsillo y otra vez dentro de los puestos de clasificación, el Xeneize cerró la noche como mejor podía: regreso a la Bombonera, triunfo agónico y fiesta sobre la hora.