Economía

31 de agosto de 2026

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La City financiera anticipa el futuro del dólar según el resultado electoral de 2027

Entre la continuidad de Milei y el regreso kirchnerista, el mercado ya proyecta escenarios cambiarios

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Escribe: Redactor 2

La Argentina no sería la excepción, y los inversores ya comenzaron a cubrirse en acciones y bonos, aunque todavía no en el mercado cambiario.

El mercado financiero argentino comenzó a delinear sus proyecciones de cara a las elecciones presidenciales de 2027, y el dólar aparece como la variable más sensible frente a los posibles resultados. Según un informe publicado por iProfesional, los analistas de la City estiman que, en caso de que Javier Milei logre la reelección, la cotización se ubicaría en torno a los $1.300, mientras que un eventual triunfo kirchnerista dispararía el tipo de cambio por encima de los $2.200. La diferencia entre ambos escenarios refleja no solo la incertidumbre política, sino también la memoria histórica de los inversores frente a gestiones pasadas.

La hipótesis de continuidad del actual gobierno se apoya en la idea de que Milei mantendría un esquema de apreciación del peso, con menor intervención cambiaria y políticas orientadas al mercado. En ese marco, el dólar se ubicaría en niveles relativamente bajos, lo que implicaría una corrección moderada respecto al presente. Por el contrario, un regreso del kirchnerismo obligaría a una fuerte devaluación para “equilibrar el mercado”, según advierten los analistas, con un salto superior al 50% en la cotización. El temor a medidas intervencionistas y el recuerdo de crisis cambiarias pasadas alimentan esta percepción.

Más allá de las proyecciones numéricas, el informe destaca que la presión cambiaria no se sentiría de inmediato, sino que comenzaría a intensificarse entre febrero y abril de 2026, alcanzando su punto más crítico entre mayo y julio. Este patrón responde a una dinámica regional: en América Latina, los mercados suelen tensionarse seis meses antes de las elecciones, se agudizan tres meses previos y, curiosamente, tienden a estabilizarse dos semanas antes del comicio, con un rally posterior. La Argentina no sería la excepción, y los inversores ya comenzaron a cubrirse en acciones y bonos, aunque todavía no en el mercado cambiario.

Un factor que aparece como moderador en este escenario es Vaca Muerta. Las exportaciones energéticas previstas para los próximos años garantizan un ingreso sostenido de divisas, lo que reduce el riesgo de default y atenúa la posibilidad de una crisis de oferta. Este elemento es clave para entender por qué, pese a la incertidumbre política, los analistas no anticipan un colapso inmediato. Sin embargo, la brecha entre inflación y dólar oficial sigue siendo un problema: mientras el tipo de cambio subió apenas 4% en lo que va del año, la inflación acumulada supera el 20%, lo que genera la percepción de un “dólar barato” y alimenta expectativas de corrección.

El panorama político también influye en las proyecciones. Aunque el respaldo a Milei cayó en los últimos meses, aún se mantiene en torno al 35–41%, niveles considerados sólidos para un oficialismo. Al mismo tiempo, el índice de confianza en el gobierno elaborado por la Universidad Di Tella mostró un repunte del 6,4% en agosto, el mayor desde noviembre, lo que da cierto alivio a los inversores. Sin embargo, el fantasma de un regreso kirchnerista sigue presente: el mercado teme que un cambio de signo político implique un giro brusco en la política económica, con consecuencias inmediatas sobre el dólar.

En este contexto, las estrategias de cobertura se vuelven fundamentales. Los analistas de Facimex recomiendan esperar antes de dolarizar carteras, sugiriendo rotaciones hacia bonos indexados al dólar recién en el segundo trimestre de 2027. La lógica detrás de esta recomendación es clara: el mercado descuenta que la volatilidad se intensificará en la previa electoral, pero también que habrá oportunidades de recuperación una vez definido el resultado. La clave, entonces, será administrar los tiempos y evitar movimientos apresurados.

La nota de iProfesional concluye que el mercado argentino ya está jugando el partido de 2027, aunque todavía falte más de un año para las elecciones. El dólar, como siempre, se convierte en el termómetro de la política y la economía, reflejando tanto las expectativas de continuidad como los temores de ruptura. Entre la promesa de estabilidad que encarna Milei y el recuerdo de crisis que proyecta el kirchnerismo, la City financiera anticipa un futuro marcado por la incertidumbre, donde cada decisión política tendrá un impacto directo en la cotización de la moneda.


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