El gobierno del Reino Unido salió al cruce de las declaraciones de Donald Trump sobre las Islas Malvinas y ratificó su postura histórica sobre el archipiélago. “Las islas Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas”, afirmó John Healey, ministro de Economía británico, en declaraciones al diario The Times.
Healey aseguró además que Londres no recibió “ninguna sugerencia” por parte de funcionarios estadounidenses respecto de un eventual cambio en la posición de Washington sobre la soberanía de las islas. Se trata de la segunda vez en cuatro meses que Trump se refiere públicamente a la cuestión Malvinas.
La polémica surgió en paralelo con las presiones de Estados Unidos para que los países miembros de la OTAN incrementen significativamente sus presupuestos destinados a defensa. Según medios británicos, funcionarios de alto nivel del Pentágono analizan distintas alternativas para presionar a los aliados que no avancen hacia el compromiso de destinar el 5% de su PBI a defensa y seguridad.
Malvinas, en el centro de la disputa
En ese contexto, una de las posibilidades que habría sido analizada en Washington es utilizar la posición estadounidense sobre las Malvinas como herramienta de presión sobre Londres. Según la información publicada por medios británicos, Estados Unidos podría revisar su tradicional respaldo diplomático a la posición británica si el Reino Unido no acelera el incremento de su gasto militar.
La posibilidad genera especial preocupación debido al peso geopolítico de la cuestión Malvinas. Argentina y el Reino Unido mantienen una disputa de soberanía sobre las islas desde hace décadas, conflicto que tuvo su máxima expresión con la guerra de 1982.
Además, ambos países cuentan con un vínculo estratégico con Estados Unidos y el Reino Unido, junto con Francia, Rusia y China, ocupa un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con poder de veto.
La respuesta Argentina
El canciller argentino Pablo Quirno también reaccionó a las declaraciones y planteó la necesidad de fortalecer la estrategia diplomática argentina y desarrollar herramientas concretas para defender los intereses del país.
“Tenemos que hacer los deberes”, sostuvo Quirno al referirse al desafío diplomático que representa la cuestión Malvinas.
La disputa por la soberanía tiene además un antecedente central en Naciones Unidas. En 1965, la Resolución 2065 de la Asamblea General reconoció la existencia de una disputa entre Argentina y el Reino Unido e instó a ambos países a negociar una solución. El conflicto armado de 1982 interrumpió aquel proceso diplomático.
Mientras tanto, según The Telegraph, Washington considera que los planes británicos para incrementar el gasto militar avanzan en la dirección correcta, aunque todavía serían insuficientes frente al objetivo del 5% del PBI acordado por los miembros de la OTAN.