Sociedad

5 de septiembre de 2026

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Adopción en Argentina: hay cada vez menos familias disponibles y miles de chicos siguen esperando un hogar

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Escribe: redactor_1

La jueza de familia Claudia Portillo sintetizó el escenario: “Hay un fuerte desfasaje entre la cantidad de niños en espera y las familias disponibles. Hay muchos más chicos que postulantes”.

Los postulantes para adoptar se redujeron más de la mitad desde 2022. Además, más del 80% busca niños de hasta cinco años, mientras que la mayoría de los chicos en situación de adoptabilidad tiene más de seis. Los adolescentes y los grupos de hermanos son quienes enfrentan mayores dificultades para encontrar una familia.

El sistema de adopción en la Argentina atraviesa una fuerte contradicción: mientras miles de niños y adolescentes esperan una familia, cada vez son menos los adultos que se inscriben como aspirantes y la mayoría concentra sus preferencias en bebés y niños pequeños.

Los últimos datos oficiales muestran que en 2026 hay 1.107 aspirantes disponibles para ser consultados por los jueces. La cifra representa menos de la mitad de los aproximadamente 2.516 registrados en 2022 y supone una caída todavía más pronunciada respecto de 2017, cuando había unos 5.306 postulantes.

A la reducción de familias se suma un marcado desfasaje entre las preferencias de los adultos y las edades de los chicos que esperan. Más del 80% de los postulantes acepta adoptar niños de hasta cinco años, mientras que la mayoría de los menores declarados en situación de adoptabilidad tiene más de seis. En el caso de los mayores de 10 años, menos del 2% de los aspirantes está dispuesto a incorporarlos a su familia.

La situación se vuelve todavía más compleja cuando se trata de grupos de hermanos, niños con discapacidad o con problemas de salud. Los especialistas señalan que persisten prejuicios relacionados con la edad y con las historias de vulneración de derechos que atraviesan muchos de estos chicos.

El cambio en la llegada de bebés

Durante años estuvo instalada la idea de que prácticamente no existían bebés en situación de adoptabilidad. Sin embargo, especialistas y responsables de hogares convivenciales advierten que esa realidad comenzó a modificarse.

La llegada de bebés a estos espacios estaría vinculada, en numerosos casos, con situaciones de consumo problemático de sustancias, violencia y falta de cuidados parentales.

Giselle Continanzia, fundadora de un hogar convivencial, describió el aumento de la demanda: “En el 2020 recibíamos pedidos de vacantes cada tres meses. Actualmente son a veces seis pedidos semanalmente”.

Según explicó, en alrededor del 90% de los casos los chicos que ingresan al hogar son hijos de madres que consumen sustancias psicoactivas.

Pero el incremento de bebés en situación de adoptabilidad no resuelve el principal problema del sistema: la dificultad para encontrar familias para los niños más grandes.

“Hay mucho mito en que la gente quiere bebés y que no quiere niños más grandes. Un poco mito y un poco verdad”, sostuvo Continanzia, quien señaló que existen chicos que pasan años en hogares sin recibir propuestas de familias.

Una espera que puede extenderse durante años

Antes de declarar a un niño en situación de adoptabilidad, el sistema debe agotar las posibilidades de que permanezca con su familia de origen. Cuando esos intentos no prosperan, comienza la búsqueda de una nueva familia.

El problema aparece cuando esos procesos se prolongan. Algunos niños pasan buena parte de su infancia en hogares convivenciales mientras atraviesan intentos de revinculación con familiares y esperan una definición judicial.

Victoria Morales Gorleri, presidenta del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, advirtió sobre las consecuencias de esas demoras: “Cuando un niño entra a los dos años y llega a los ocho y todavía no se resuelve la situación, lo estamos condenando quizás a egresar a los 18 años del hogar sin tener una familia”.

Cuando las expectativas cambian

La historia de Mario y Yamila muestra que las preferencias iniciales de una familia también pueden modificarse durante el proceso.

Después de varios años intentando tener un hijo, la pareja decidió inscribirse para adoptar. En principio, buscaban un niño de entre 0 y 6 años.

En 2024, luego de obtener el apto correspondiente, recibieron una propuesta para vincularse con un niño de seis años. Sin embargo, el proceso no prosperó porque los profesionales consideraron que la pareja no podía ofrecerle las condiciones que el chico necesitaba.

Tiempo después llegó una nueva convocatoria: esta vez eran dos bebés. La pareja eligió a una niña y así conoció a Brianna, que tenía siete meses y medio.

“Nosotros estábamos más preparados para un nene de 5 o 6 años”, contaron. Sin embargo, la bebé terminó convirtiéndose en parte de su familia.

El desafío de encontrar una familia para cada chico

Desde las organizaciones especializadas advierten que el aumento de bebés disponibles no significa que el problema estructural esté resuelto.

Laura Salvador, fundadora de la asociación Ser Familia por Adopción, señaló que cuando se busca una familia para un adolescente muchas veces existen apenas unos pocos legajos disponibles en todo el país.

Durante los últimos años se impulsaron las llamadas “adopciones prioritarias”, destinadas especialmente a niños de segunda infancia, preadolescentes y adolescentes. Sin embargo, los especialistas advierten que esa mirada perdió fuerza frente al renovado interés de muchas familias por los bebés.

La jueza de familia Claudia Portillo sintetizó el escenario: “Hay un fuerte desfasaje entre la cantidad de niños en espera y las familias disponibles. Hay muchos más chicos que postulantes”.

A las preferencias de los adultos se suman obstáculos económicos, geográficos y laborales que pueden dificultar las vinculaciones. También resulta fundamental la preparación de quienes desean adoptar, ya que muchos niños llegan con historias de vulneración de derechos y requieren familias capaces de acompañar sus necesidades y procesos.

El desafío del sistema, coinciden los especialistas, es acelerar las definiciones sin descuidar el trabajo con las familias de origen, para evitar que los niños pasen años institucionalizados esperando una resolución.

En definitiva, el debate sobre la adopción no pasa solamente por cuántas familias están dispuestas a adoptar, sino por qué niños están preparados para recibir y acompañar esas familias. El objetivo central, sostienen quienes trabajan en el área, debería ser garantizar que cada niño y adolescente pueda crecer en un entorno familiar adecuado, independientemente de su edad o de su historia de vida.

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