El radicalismo tucumano logró avanzar en un acuerdo de unidad entre sus distintos sectores, una definición que el legislador Agustín Romano Norri consideró necesaria para ordenar al partido de cara al escenario político que se abre en la provincia. Según explicó, Lucho Argañarás será el próximo presidente del partido, mientras que Federico Romano Norri presidirá la Convención, en una conducción que integrará a los diferentes espacios internos. La confirmación oficial del acuerdo se espera para este viernes, cuando se formalicen los términos alcanzados entre los sectores de la UCR.
Romano Norri reconoció que el entendimiento “no ha sido fácil”, pero destacó que finalmente primó la decisión de dejar atrás las diferencias internas. “Nuestro adversario no está dentro del partido, sino afuera”, sostuvo el legislador, marcando el principal argumento político detrás del acuerdo. La nueva conducción buscará así evitar que las disputas internas continúen debilitando a una fuerza que pretende recuperar protagonismo en Tucumán.
El legislador aseguró además que todos los sectores y dirigentes tendrán participación dentro de la nueva estructura partidaria. Mencionó, entre otros, a José, Silvia y Canelada, y explicó que algunos dirigentes aceptaron no ocupar los primeros lugares para facilitar el entendimiento. “Están todos los dirigentes en diferentes espacios”, afirmó, destacando que la construcción de la unidad implicó cesiones entre los distintos sectores del radicalismo.
El desafío inmediato será trasladar esa unidad política a la estructura institucional que actualmente tiene la UCR. Romano Norri señaló que en la Legislatura existen seis legisladores radicales distribuidos en seis bloques, una fragmentación que ahora la nueva conducción deberá intentar revertir. El objetivo, según planteó, será “amalgamar” a legisladores, concejales y al conjunto del partido para que la unidad alcanzada en la conducción también tenga una expresión concreta en los principales espacios de poder.
De cara al escenario electoral, Romano Norri consideró que todavía existe tiempo suficiente para recorrer la provincia, instalar las propuestas y construir una alternativa. Su planteo apunta a aprovechar los próximos meses para llegar a cada rincón de Tucumán mediante recorridas, medios de comunicación y presencia territorial. “Soy un convencido de que en Tucumán se puede vivir mejor”, sostuvo el dirigente, que busca que el radicalismo vuelva a presentarse como una opción competitiva.
Otro elemento destacado por el legislador fue la decisión de colocar al frente de esta etapa a dirigentes que, según sus palabras, no tienen una “apetencia personal” por las candidaturas, sino que están dispuestos a priorizar la organización partidaria. La intención sería que la nueva conducción funcione como una instancia de ordenamiento interno antes de definir quiénes serán los candidatos que competirán en las próximas elecciones.
En ese contexto, Romano Norri también se refirió a una eventual candidatura propia. “Me encantaría ser intendente, pero bueno, eso se verá en su momento”, reconoció, aunque inmediatamente aclaró que hoy su prioridad es que el partido esté organizado y se convierta en una herramienta útil para los tucumanos. Así, el acuerdo radical abre una nueva etapa: primero, consolidar la unidad interna; después, transformar esa estructura común en una alternativa electoral capaz de disputar poder en Tucumán.
Fuente: Enterate Play