Después de la derrota frente a Tristán Suárez y de una semana atravesada por cuestionamientos y el conflicto con Nicolás “Fosa” Ferreyra, San Martín necesitaba una reacción urgente. La respuesta llegó en La Ciudadela, donde el equipo dirigido por Alejandro Orfila goleó 3-0 a Agropecuario y consiguió tres puntos fundamentales para mantenerse cerca de los puestos de Reducido.
El primer tiempo mostró a un San Martín con iniciativa, pero todavía impreciso. El equipo tuvo aproximaciones y controló buena parte del trámite, aunque chocó con un arquero visitante que respondió cada vez que fue exigido. El apuro por encontrar el gol también generó errores en los pases y en la distribución, por lo que el Santo se fue al descanso sin poder transformar su dominio en ventaja.
La historia cambió en el complemento. San Martín salió con mayor intensidad, encontró mejores conexiones y finalmente pudo romper el cero con una gran jugada por izquierda: Bruno Cabrera envió el centro y Gabriel Carabajal apareció para definir de volea y marcar el 1-0. El mediocampista festejó mostrando su camiseta frente a la tribuna, en una celebración que rápidamente recordó a una de las imágenes más famosas de Lionel Messi.
Con la ventaja, el Santo comenzó a encontrar espacios y ganó confianza. Agustín Graneros protagonizó una gran maniobra en mitad de cancha y filtró la pelota para Cabrera, que aprovechó la salida del arquero y definió con tranquilidad para establecer el 2-0. Poco después llegó el tercero: Alan Cisnero recibió cerca del área y sacó un remate colocado que se metió en el arco visitante para completar una ráfaga de tres goles que llegó en apenas ocho minutos.
La goleada no soluciona de golpe todos los problemas que atravesó San Martín, pero representa un enorme alivio en un momento de mucha presión. El equipo recuperó confianza, volvió a sumar de a tres y quedó nuevamente a tiro del Reducido. Ahora tendrá que demostrar que la reacción no fue solamente una noche aislada y sostener este impulso en las próximas fechas.