La Municipalidad de Yerba Buena volvió a poner el foco sobre la situación del Camino del Perú, al reconocer que la congestión vehicular alcanzó un nivel que excede las posibilidades de respuesta del municipio. El secretario de Gobierno, Fernando de la Orden, calificó el escenario como “complejo y preocupante” y señaló al corredor como uno de los sectores más conflictivos para la circulación cotidiana.
El problema tiene una dimensión metropolitana, ya que la ruta provincial 315 atraviesa y conecta distintos sectores de Yerba Buena, San Miguel de Tucumán, Cebil Redondo y Tafí Viejo. Durante agosto, según los datos del Centro Integral de Monitoreo citados por el municipio, ingresaron y egresaron de Yerba Buena unos 630.000 vehículos, mientras que el sector del Camino del Perú y avenida Perón concentró más de 130.000 rodados.
Ante este escenario, Yerba Buena sostiene operativos permanentes con agentes de tránsito desde la madrugada hasta la noche, además de conos, balizas, bastones refractarios y dispositivos de iluminación. Sin embargo, De la Orden remarcó que estas medidas solamente permiten ordenar parcialmente la circulación y que los accesos al municipio, como Camino del Perú, avenida Aconquija, Solano Vera y Camino de Sirga, presentan distintos niveles de riesgo vial. En las horas pico, el corredor puede alcanzar unos 2.000 vehículos por hora, con colectivos, camiones, autos, motos, bicicletas y peatones compartiendo una traza limitada.
La principal dificultad para el municipio es que el Camino del Perú forma parte de la ruta provincial 315, por lo que una transformación integral de la traza depende de la Dirección Provincial de Vialidad. Yerba Buena puede intervenir con iluminación, bacheo, señalización, semáforos y mantenimiento del entorno, pero no tiene competencia para ejecutar por sí sola una ampliación estructural. Por eso, desde el municipio plantean que la solución requiere una nueva vía de circulación que permita distribuir el tránsito y aliviar la presión sobre el corredor actual.
El colapso se explica también por el crecimiento urbano registrado desde la década de 1990. La expansión de Cebil Redondo, Villa Carmela, San José, Yerba Buena y Tafí Viejo, junto con nuevos barrios y urbanizaciones y el desarrollo de Lomas de Tafí, multiplicó la cantidad de personas y vehículos que utilizan la zona, mientras la infraestructura vial quedó rezagada. El tramo más comprometido comprende aproximadamente siete kilómetros entre Perón-Belgrano y Tafí Viejo, donde conviven funciones de ruta, avenida urbana, acceso a barrios y conexión entre municipios.