En la madrugada de este viernes, el Senado de la Nación dio media sanción a la reforma de la Ley de Biocombustibles. El proyecto fue aprobado por 41 votos afirmativos y 25 negativos, y ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados.
El cambio central es el aumento de los porcentajes de mezcla obligatoria. El bioetanol que se agrega a las naftas subirá del 12% al 15%, y el biodiésel que se mezcla con el gasoil pasará del 7% al 10%. Los nuevos valores no regirán de inmediato: comenzarán a aplicarse un año después de la sanción definitiva de la ley.
Para el bioetanol, el texto mantiene la lógica actual de reparto. El 6% del corte quedará reservado a la producción a base de caña de azúcar y otro 6% a la elaborada con maíz. El 3% restante quedará abierto a la competencia entre las materias primas habilitadas. Esa distribución es clave para el norte del país, donde la caña es la base de la actividad.
Tucumán es el principal actor en ese esquema. Según datos difundidos por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), la provincia aporta cerca del 60% del bioetanol que se produce en la Argentina a partir de caña de azúcar. Por eso el aumento del corte es seguido de cerca por los ingenios, los cañeros y el Gobierno provincial. El gobernador Osvaldo Jaldo planteó en distintas oportunidades la necesidad de subir el cupo y el porcentaje de mezcla, con el argumento de que una mayor demanda de bioetanol permite diversificar la producción y sostener el negocio del azúcar.
La senadora nacional Beatriz Ávila viene trabajando el tema desde su proyecto S-1271/25, que proponía modificar la Ley 27.640 en lo referido a los porcentajes obligatorios de biodiésel y bioetanol. Esa iniciativa fue incorporada al tratamiento conjunto de los proyectos que dieron origen al dictamen votado en el recinto. Durante el debate, Ávila defendió elevar el corte al 15% por su efecto sobre el desarrollo energético, ambiental, industrial y regional, y destacó que “en el norte tenemos la caña de azúcar”. También sostuvo que el proyecto significa mayor productividad, empleo, inversiones e ingresos.
El camino hasta la votación no fue sencillo. El proyecto llegó al recinto tras negociaciones de último momento, sobre todo por el lugar de las pymes productoras de biodiésel. El texto final prevé una transición hasta 2036 para ese segmento, con un piso de participación del 4% para las empresas no integradas entre 2031 y ese año. La miembro informante, la salteña Flavia Royón, sostuvo que la reforma busca dar previsibilidad a las capacidades productivas existentes y, a la vez, avanzar hacia un marco más competitivo y transparente.
Votaron en contra el peronismo, el radical bonaerense Maximiliano Abad y los dos senadores santacruceños, Natalia Gadano y José Carambia. Desde otros sectores hubo pedidos de más ambición: el chaqueño Jorge Capitanich remarcó que Brasil tiene una meta de biodiésel del 20% y planteó un cronograma más exigente.
Además, el proyecto permite que la autoridad de aplicación modifique excepcionalmente los porcentajes ante problemas comprobados de abastecimiento o de calidad. También exceptúa de la mezcla obligatoria de biodiésel a ciertos usos del gasoil, como los de embarcaciones, minería y centrales eléctricas.
La media sanción no convierte todavía la iniciativa en ley. Diputados podrá aprobarla sin cambios, y en ese caso quedaría lista para su promulgación, o introducir modificaciones, lo que obligaría a devolverla al Senado.