La búsqueda de Raúl Moyano continúa en el cerro Ñuñorco, en Tucumán, donde equipos especializados intensifican los rastrillajes en quebradas, precipicios y sectores de terreno accidentado. A pesar del despliegue de más de 100 personas durante el operativo, todavía no se logró establecer dónde se encuentra el docente desaparecido.
Los integrantes del Grupo Cero de la Policía de Tucumán instalaron un campamento de avanzada a unos 3.300 metros sobre el nivel del mar para permanecer cerca de las zonas prioritarias. La medida permite reducir los tiempos de traslado y disponer de más horas para inspeccionar sectores que requieren equipamiento y conocimientos técnicos de montaña.
Una señal telefónica orientó los rastrillajes
Uno de los principales datos utilizados para organizar la búsqueda proviene de una antena de telefonía que registró una señal del celular de Moyano. A partir de esa información, los rescatistas concentraron parte de sus esfuerzos en el sector sureste del cerro, donde recorrieron quebradas y terrenos de difícil acceso.
El oficial auxiliar Joaquín Albornoz, integrante del Grupo Cero, explicó que durante una de las jornadas los efectivos recorrieron aproximadamente cuatro kilómetros por distintas quebradas. Sin embargo, la inspección no permitió encontrar elementos que ayudaran a determinar el paradero del docente.
En otro momento del operativo, dos rescatistas se separaron del grupo para verificar una posible señal de humo. La situación generó expectativas entre los integrantes del equipo, aunque finalmente se confirmó que se trataba de una falsa alarma.
La búsqueda también se extiende hacia el sector conocido como El Indio, desde la cumbre hacia áreas de quebradas profundas y vegetación tupida. El subcomisario Milcíades Ávila Campos, responsable del equipo de avanzada, señaló que los trabajos continuarán en esa zona mientras las condiciones meteorológicas lo permitan.
Para ingresar en los sectores más peligrosos, los efectivos utilizan cuerdas, sistemas de anclaje y dispositivos de ascenso y descenso. Estos elementos les permiten inspeccionar precipicios y pendientes pronunciadas a los que no se puede acceder sin preparación especializada.
Un campamento a 3.300 metros de altura
El establecimiento de una base de avanzada representa un cambio importante en la estrategia de búsqueda. Para llegar hasta allí, los rescatistas deben recorrer aproximadamente 12 kilómetros desde la base del cerro, ubicada a unos 1.800 metros de altura, hasta alcanzar los 3.300 metros.
El trayecto incluye laderas empinadas y sectores rocosos, mientras que las mochilas que transportan los efectivos pueden superar los 20 kilos. El campamento quedó instalado sobre un filo del sector norte, a unos 500 metros de la cima, luego de que las dificultades del terreno impidieran trasladar las provisiones hacia el sector sur, como estaba previsto inicialmente.
En el lugar permanece alrededor de una docena de efectivos, principalmente del Grupo Cero, junto con personal de la División Lacustre de El Mollar. Las jornadas comienzan cerca de las cinco de la mañana, con salidas de búsqueda entre las seis y las siete, y regresos alrededor de las 20.
La permanencia en altura permite aprovechar mejor las horas de luz y ampliar las inspecciones en áreas alejadas de los accesos habituales.
El clima, otro obstáculo para la búsqueda
Las condiciones meteorológicas continúan siendo uno de los principales factores que condicionan el operativo. Durante los días anteriores, el mal tiempo había impedido instalar un campamento permanente en la montaña y obligaba a los equipos a realizar desplazamientos más extensos.
Aunque una mejora del clima permitió establecer la base de avanzada, el pronóstico de nuevas lluvias volvió a generar preocupación. Según explicó Ávila Campos, las precipitaciones suelen estar acompañadas por bancos de niebla que reducen considerablemente la visibilidad.
La combinación de lluvia, neblina, vegetación y pendientes pronunciadas puede limitar el acceso a los sectores más complejos. Por eso, los rescatistas buscan aprovechar cada período de buen tiempo para avanzar con los rastrillajes.
Más de 100 personas participan del operativo
La búsqueda de Moyano movilizó a más de 100 personas, entre integrantes de fuerzas de seguridad, organismos de asistencia, guías, montañistas, baquianos y voluntarios. También participan operadores de drones, que realizan tareas de reconocimiento en diferentes sectores del cerro.
Un helicóptero sobrevoló la zona con Suyay, hija del docente desaparecido, a bordo, como parte de los esfuerzos para obtener información que permita orientar las tareas. A su vez, los baquianos y guías de montaña aportan sus conocimientos sobre senderos, quebradas y accesos, mientras que los equipos especializados inspeccionan los puntos de mayor riesgo.
La coordinación se realiza mediante comunicaciones por radio con la base ubicada en El Mollar. En algunos sectores también disponen de conexión a internet, aunque las dificultades para contar con energía y las características del terreno complican las tareas logísticas.
Pese al despliegue y a los avances hacia nuevas zonas de difícil acceso, Raúl Moyano continúa desaparecido y todavía no se encontraron rastros concluyentes sobre su ubicación. Los rescatistas mantienen la búsqueda en los sectores considerados prioritarios a partir de la información disponible.
Antes de iniciar otra jornada de trabajo, el subcomisario Ávila Campos reafirmó el objetivo del operativo: “La misión de todos es tratar de encontrar a esta persona con vida. Esa es la realidad”.