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26 de octubre de 2026

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Flávio Bolsonaro desconoce la reelección de Lula y prepara una ofensiva judicial para anular el balotaje

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Escribe: Redactor4

El candidato del Partido Liberal apuntó contra la prórroga de dos horas dispuesta por el juez Cristiano Zanin, exabogado del presidente. En el Tribunal Superior Electoral consideran que el planteo tiene escasas chances de prosperar.

La segunda vuelta presidencial de Brasil dejó un ganador, pero no un perdedor dispuesto a admitirlo. El senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, anunció que no reconocerá el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva y que su equipo legal solicitará la anulación de los comicios celebrados el domingo 25 de octubre.

Según el escrutinio oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los sufragios válidos, frente a los 59.826.041 (48,21%) de su rival. La diferencia ronda los 4,4 millones de votos y le otorga al líder del Partido de los Trabajadores (PT) un cuarto mandato, el segundo consecutivo, que se extenderá hasta 2030. El resultado supuso además una remontada: en la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio se había impuesto con alrededor del 47% contra el 45% del mandatario.

La prórroga que encendió la polémica

El eje del reclamo opositor es la decisión adoptada poco antes de las 17 (hora de Brasilia) por Cristiano Zanin, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), quien ordenó extender hasta las 19 la recepción de votos en todo el país. La medida respondió a un pedido de la coalición oficialista, que denunció deficiencias en el transporte público capaces de impedir que parte del electorado llegara a los lugares de votación. Distintos medios brasileños remarcaron que nunca antes se había prolongado el horario de sufragio a escala nacional en una elección general.

La resolución llegó cuando el TSE ya había empezado a difundir los primeros datos, con apenas el 0,25% de las mesas computadas. El tribunal suspendió entonces la publicación de resultados y aclaró que la extensión solo regiría para las secciones que todavía permanecían abiertas, mientras que las ya cerradas no debían reabrirse y sus votos se contarían con normalidad. El propio Zanin emitió luego un segundo despacho en el mismo sentido. La difusión del escrutinio se reanudó a partir de las 19, en un clima de marcada confusión.

Las acusaciones del bolsonarismo

Flávio sostuvo que le resulta imposible aceptar el resultado en esas condiciones y acusó a los allegados de Lula en el Supremo de haber modificado las reglas en plena jornada electoral. El senador puso el foco en el vínculo previo entre Zanin y el presidente, a quien el magistrado defendió como abogado antes de llegar a la Corte, y cuestionó que la decisión se hubiera tomado por fuera de la Justicia Electoral.

En su planteo, el candidato afirmó que la medida rompió la igualdad entre votantes de distintas ciudades y estados, y que nunca podrá saber cuántos sufragios habría sumado en los distritos donde las urnas no volvieron a abrirse. También calificó lo ocurrido como una maniobra sucia que, a su juicio, debe esclarecerse antes de que el país dé por válido el resultado, y aseguró que no renunciará a pelear por Brasil.

A esas críticas sumó una denuncia puntual: según su versión, los fiscales del PL habrían sido retirados de la sala de seguridad donde se procesan los datos tras conocerse la prórroga. El TSE respondió mediante un comunicado en el que calificó la acusación como falsa y mencionó la existencia de registros fílmicos.

Un pedido con escaso margen

Pese a la dureza del discurso, el escenario judicial luce adverso para el senador. De acuerdo con información publicada por medios brasileños como g1 y Jovem Pan, en los pasillos del TSE predomina la idea de que la elección está definida y que el triunfo de Lula no será revertido. Entre los argumentos que se manejan figura la amplitud de la diferencia, que excede holgadamente cualquier efecto atribuible a las dos horas adicionales.

Otro punto que debilita la impugnación es que la propia campaña de Flávio había pedido extender el horario en municipios de Minas Gerais, Río Grande del Sur, Paraná, Santa Catarina y San Pablo, afectados por fuertes lluvias. Por ahora se trata de evaluaciones de bastidores y no de una resolución oficial: cualquier reclamo deberá presentarse formalmente ante la Justicia Electoral, acompañado de pruebas de irregularidades graves que hayan podido alterar el resultado.

El titular del TSE, Kassio Nunes Marques, informó que tras la confirmación de los números se comunicó telefónicamente con ambos candidatos. Mientras tanto, el anuncio del senador todavía no se tradujo en una presentación judicial concreta y, por sí solo, no modifica la validez del resultado proclamado.

Un libreto conocido

La negativa de Flávio a reconocer la derrota evoca lo ocurrido hace cuatro años, cuando su padre perdió por estrecho margen frente a Lula y tampoco admitió públicamente el resultado. Jair Bolsonaro fue luego inhabilitado por la Justicia Electoral hasta 2030 por abuso de poder, tras haber sembrado dudas sobre el sistema de votación ante embajadores extranjeros, y posteriormente condenado por el STF y detenido en 2025. Desde la cárcel fue quien impulsó la candidatura de su primogénito.

El cuestionamiento también encontró eco fuera de Brasil: el presidente estadounidense Donald Trump puso en duda la victoria de Lula y la comparó con la elección que consagró a Joe Biden en 2020. Desde la región, en cambio, dirigentes de la izquierda celebraron el resultado como un triunfo histórico.


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