Policiales

16 de agosto de 2026

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Buscaban pruebas de un robo a mano armada y terminaron desbaratando un criadero clandestino de gallos de riña

El operativo de la Comisaría La Florida se desplegó en Finca Mayo, Alderetes y Banda del Río Salí por una causa de robo con arma de fuego. En una de las viviendas los efectivos encontraron 25 gallos en cautiverio con signos de deterioro sanitario, dos cardenales y material veterinario. Ahora hay una investigación abierta por maltrato animal y por infracción a la ley provincial de fauna silvestre.

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Escribe: Redactor4

Un operativo por un robo a mano armada terminó con el hallazgo de 25 gallos de riña en cautiverio y dos cardenales en una vivienda de Finca Mayo. Intervino la brigada ambiental y hay causa abierta por maltrato animal.

Un operativo que había sido ordenado para reunir evidencia sobre un robo cometido con arma de fuego terminó en un escenario distinto al previsto: el hallazgo de un criadero clandestino de gallos de riña en el este de la provincia. El procedimiento estuvo a cargo de personal de la Comisaría La Florida y se ejecutó a través de tres allanamientos simultáneos en domicilios de Finca Mayo, Alderetes y Banda del Río Salí, en el marco de una causa penal en trámite.

Fue al ingresar a la vivienda de Finca Mayo donde los efectivos se encontraron con un cuadro que excedía por completo el objeto original de la pesquisa.

Veinticinco aves en cautiverio y un llamado a la brigada ambiental

Dentro del inmueble había 25 gallos de riña encerrados, todos ellos con un estado sanitario descripto como preocupante por los propios uniformados. Junto a ellos también fueron localizados dos ejemplares de cardenal, una especie autóctona cuya tenencia en cautiverio está prohibida.

Ante la magnitud del hallazgo, se convocó a la División de Delitos Rurales y Ambientales N.º 1 Este-Burruyacú, cuyos especialistas se hicieron cargo del secuestro. Además de las aves, incautaron cuatro jaulas, insumos de medicina veterinaria y los elementos que se utilizaban para administrárselos a los animales, un detalle que suele resultar clave en este tipo de causas: la presencia de fármacos y estimulantes es uno de los indicadores que la Justicia valora para determinar si las aves eran preparadas para el combate.

Escenarios de Riñas de gallos en Tucumán. Fuente: La Gaceta.

Dos leyes en juego: la nacional y la provincial

A partir del procedimiento se iniciaron actuaciones por infracción a la Ley Nacional N.º 14.346, de crueldad y maltrato animal, y a la Ley Provincial N.º 6292, de Flora, Fauna y Suelos Silvestres.

La norma nacional, sancionada en 1954, prevé penas de quince días a un año de prisión para quien inflija malos tratos o cometa actos de crueldad contra los animales. Entre las conductas que la ley enumera expresamente como actos de crueldad figura la realización de riñas de animales, corridas de toros, novilladas y parodias, tanto en el ámbito público como privado, en las que se mate, hiera u hostigue a los animales. Es decir: la riña de gallos no es una contravención ni una falta administrativa, sino una figura penal.

La ley provincial, por su parte, es la que habilita la intervención de la autoridad de aplicación en materia de fauna silvestre y la que rige el destino de los cardenales rescatados.

Adónde fueron a parar los animales

Por disposición de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos del Centro Judicial Capital, los 25 gallos quedaron bajo el cuidado de la Fundación Matías, una organización tucumana con larga trayectoria en el rescate de animales en situación de maltrato. La entidad, fundada por Flavia González, nació hace más de dos décadas vinculada a la equinoterapia y con los años se convirtió en el destino habitual que la Justicia provincial asigna a los animales recuperados en causas de crueldad: ya recibió caballos rescatados de la práctica conocida como “la chiguada” y, en diciembre de 2024, otro lote de gallos secuestrados en Las Talitas.

Los dos cardenales tendrán un recorrido diferente. Serán trasladados al predio de El Cadillal, conforme a lo resuelto por la Dirección de Flora, Fauna y Suelos Silvestres de la provincia, donde se evalúa el estado de los ejemplares silvestres antes de definir si están en condiciones de ser reinsertados en su ambiente.

Un delito que se repite en el mapa regional

El caso de Finca Mayo no es aislado. En noviembre de 2025, un operativo de la División de Delitos Rurales y Ambientales desplegado sobre 16 domicilios de Yerba Buena permitió desarticular una red dedicada a la tenencia y venta ilegal de aves autóctonas: allí fueron recuperadas 193 aves silvestres en cautiverio y 12 gallos de riña, además de un centenar y medio de tramperas y decenas de jaulas.

La modalidad también se repite en provincias vecinas. A comienzos de agosto de este año, la Policía de Catamarca desarticuló una riña clandestina en Huillapima, departamento Capayán, donde secuestró 41 ejemplares junto a la estructura utilizada para las peleas. Y en Concordia, Entre Ríos, un procedimiento por abigeato derivó semanas atrás en el hallazgo de 19 gallos preparados para el combate, con medicamentos y púas metálicas, los implementos que se colocan en las patas de las aves para agravar el daño durante los enfrentamientos.

El patrón es llamativamente constante: en la mayoría de los casos, los criaderos no aparecen por denuncias específicas de maltrato, sino como efecto colateral de investigaciones por robos, drogas o tenencia ilegal de armas.

La causa por el robo que originó los allanamientos continúa en trámite, en paralelo a las actuaciones abiertas por el hallazgo de las aves.


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