La fiebre del petróleo no convencional en Vaca Muerta ha convertido a la provincia de Neuquén en el epicentro de un fenómeno demográfico y económico sin precedentes en la Argentina reciente. Atraídas por la dinámica de la industria hidrocarburífera, unas 82 personas arriban cada día a la capital neuquina en busca de oportunidades laborales. Durante el último año, alrededor de 22.000 ciudadanos radicaron formalmente su domicilio en la provincia, y las estimaciones oficiales proyectan que la cifra escalará a los 30.000 nuevos residentes en el transcurso de este ejercicio, sin contabilizar a miles de trabajadores que cumplen esquemas de turno rotativo.
Este flujo poblacional convierte a Neuquén en la jurisdicción con mayor dinamismo en la generación de empleo registrado a nivel nacional: los puestos de trabajo formales crecieron más de un 7% respecto de fines de 2023, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). La provincia ostenta indicadores sociales significativamente más favorables que el promedio del país, con una tasa de desempleo del 3,2% (frente al 7,9% nacional) y una pobreza del 19,6% (frente al 32,3% del indicador global).
Exclusión social, costo de vida y desembarco del consumo de gama alta
La contracara del auge hidrocarburífero se evidencia en la presión estructural que sufre la capital provincial, donde habitan cerca de 750.000 personas en la suma provincial. Vecinos e inquilinos alertan por el encarecimiento acelerado del costo de vida, el estrés sobre los servicios públicos, el déficit habitacional y una creciente preocupación por la inseguridad urbana. Comer en Neuquén resulta, en promedio, un 18% más costoso que en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que en rubros específicos como la heladería artesanal las tarifas superan en un 15% a los valores porteños.
Pese a los costos, el poder adquisitivo asociado a los salarios petroleros ha vuelto a la región un polo de atracción para importantes firmas de consumo. Cadenas internacionales y marcas nacionales de perfil alto abren sus puertas en el centro neuquino: la firma belga Le Pain Quotidien inauguró su primer local e inició la búsqueda para un segundo punto de venta, mientras que la marca Lucciano’s expande su presencia en el mercado local.
Récord de extracción, infraestructura al límite y el dilema de la arena
Los números del sector productivo explican el fenómeno de fondo. En el mes de agosto, la Argentina alcanzó una producción promedio de 950.000 barriles de petróleo por día (un incremento interanual del 14%), de los cuales 670.000 barriles provinieron exclusivamente de la cuenca neuquina: siete de cada diez barriles producidos en el país. Con la cotización internacional del crudo estabilizada por encima de los US$ 100 el barril y el marco de previsibilidad que otorga el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el sector proyecta cruzar el umbral histórico del millón de barriles diarios entre diciembre y enero.
Sin embargo, el ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, advirtió que la capacidad de extracción en el subsuelo enfrenta severas limitaciones en la superficie:
“¿Puedo producirlo? Sí, la roca no es un problema. Las dificultades principales están en la superficie y en la infraestructura necesaria para sostener un desarrollo a mayor escala.”
Entre los principales estrangulamientos logísticos sobresalen:
- Capacidad de transporte (evacuación): El mercado interno absorbe unos 570.000 barriles diarios, por lo que el saldo incremental debe exportarse. La cuenca puede evacuar hoy unos 700.000 barriles por día. El proyecto del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) buscará elevar esa capacidad a 1,4 millones de barriles diarios para mediados de 2028.
- Intensidad de perforación: Actualmente se perforan unos 500 pozos anuales para sostener la producción. Alcanzar y mantener volúmenes superiores requerirá perforar 1.000 o más pozos por año.
- El desafío del transporte de arena: La fractura hidráulica exige unas 12.000 toneladas de arena especial por pozo, insumo que se traslada en camiones desde Entre Ríos (a 1.200 km de distancia). Con 500 pozos activos, el movimiento logístico representa más de 1.000 viajes de camión por día, concentrados en 16 horas de circulación permitida, lo que equivale a más de un camión pesado por minuto en las rutas provinciales. Como alternativa, el gobierno analiza un proyecto de tren de cargas entre Bahía Blanca y Neuquén junto al transporte fluvial en barcazas, con un costo estimado en US$ 800 millones.
La apuesta millonaria de Chevron en El Trapial
En el corazón operativo del no convencional, las grandes petroleras internacionales ajustan sus inversiones. Un caso paradigmático es el de Chevron, compañía presente en el país desde 1999 y socia histórica de YPF en Loma Campana (bloque que produce entre 100.000 y 110.000 barriles equivalentes diarios).
Actualmente, la firma estadounidense enfoca sus esfuerzos en El Trapial, un área de 455 kilómetros cuadrados ubicada a 255 kilómetros al norte de la capital provincial. El yacimiento, descubierto en 1991 como campo convencional, produce hoy 40.000 barriles equivalentes diarios bajo técnicas no convencionales (70% petróleo y 30% gas), destinando el 80% de su volumen a la exportación.
Para optimizar la operación en esta remota superficie, la empresa adquirió un avión bimotor turbohélice por US$ 20 millones que traslada en 40 minutos al personal desde el aeropuerto neuquino. En el campamento base conviven de forma permanente más de 50 trabajadores bajo esquemas de trabajo de 7×7 o 14×14 días, en un predio equipado con canchas de fútbol de césped sintético e infraestructura deportiva.
En materia de eficiencia productiva, perforar un pozo no convencional de 7.000 metros (contando la rama horizontal) insume hoy 23 días, casi la mitad de los 45 días que demandaba hace seis años. Cada pozo requiere una inversión de entre US$ 14 millones y US$ 16 millones, con una vida útil proyectada de 30 años y un rinde estimado de 900.000 barriles.
A mediados del año, Chevron solicitó su adhesión al RIGI para ejecutar en El Trapial un plan de inversiones por US$ 13.800 millones, la mayor apuesta financiera de la compañía en la historia reciente del país. Aunque producir petróleo en la Argentina resulta todavía un 30% más costoso que en la cuenca Permian de Estados Unidos, los incentivos fiscales, la estabilidad normativa por tres décadas y la expectativa de reducir costos a medida que la cuenca gane escala le permiten a la empresa proyectar la triplicación de su producción nacional hacia el año 2035.