Economía

24 de agosto de 2026

Compartir

El nuevo mapa productivo de la Argentina: cómo la energía y la minería están redibujando la economía del país

Un informe del IERAL revela que las inversiones privadas por más de u$s 37.600 millones se desplazan masivamente hacia la Patagonia, Cuyo y el NOA de la mano de los recursos naturales. El histórico eje Amba-Pampeano pierde peso relativo mientras la minería, el petróleo y la energía imponen nuevos polos de desarrollo.

Photo of author

Escribe: Ezequiel Aguilera

Hacia el año 2030, la Argentina se encamina a consolidar un nuevo mapa productivo.

Durante más de un siglo, la economía argentina funcionó bajo una regla no escrita pero imperturbable: casi todo pasaba por el puerto y el centro del país. La tradicional “medialuna” formada por la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza concentraba el 74% del Producto Bruto Interno (PBI) y albergaba al 85% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Sin embargo, ese modelo histórico está experimentando un cambio de fondo. Hacia el año 2030, la Argentina se encamina a consolidar un nuevo mapa productivo, donde el motor del crecimiento se desplaza masivamente desde las industrias urbanas tradicionales hacia las provincias ricas en recursos naturales, energía y minería.

Un exhaustivo estudio realizado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), perteneciente a la Fundación Mediterránea, analizó los anuncios de inversión privada en las 24 provincias durante el último año y medio. El informe reveló que la combinación de un nuevo escenario macroeconómico con herramientas de incentivo a las inversiones —como el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI)— ya captó proyectos por un total de 37.687 millones de dólares.

El ranking de las inversiones: la Patagonia y la franja andina a la cabeza 

La distribución geográfica de este flujo de capitales muestra una fuerte concentración en el interior profundo. La Patagonia lidera con holgura el ranking nacional con 12.284 millones de dólares, empujada principalmente por el desarrollo no convencional de shale oil y shale gas en Vaca Muerta (Neuquén) y por la construcción de obras de infraestructura, gasoductos, oleoductos y terminales portuarias en Río Negro.

En segundo lugar se ubica la región de Cuyo, con 10.146 millones de dólares. San Juan se posiciona como la gran protagonista gracias a la reactivación y expansión de megaproyectos de minería de cobre y oro, mientras que Mendoza complementa con inversiones en energía y la modernización de sus refinerías.

El tercer escalón lo ocupa el Noroeste Argentino (NOA), que suma 7.705 millones de dólares. La región, comprendida principalmente por Salta, Catamarca y Tucumán, atrae capitales masivos destinados a la extracción e industrialización del litio dentro del denominado “triángulo del litio”, sumado a importantes desarrollos agroindustriales, químicos y energéticos.

Bastante más atrás en el volumen de divisas quedaron los centros urbanos y la zona forestal: la Región Centro (Buenos Aires y CABA) acumuló 4.894 millones de dólares orientados a la siderurgia, fertilizantes, tecnología y desarrollos inmobiliarios; mientras que el Noreste (NEA) sumó 2.658 millones de dólares, impulsados por la industria foresto-celulósica en Corrientes y el turismo de alta gama en Misiones.

La paradoja del empleo: ¿Cuántos dólares se necesitan para crear un puesto de trabajo? 

Uno de los aportes más novedosos del informe del IERAL radica en cruzar el volumen de dinero invertido con la cantidad de mano de obra que efectivamente generará cada sector. Al analizar esta relación, quedan al descubierto marcadas asimetrías:

El caso del NOA (Capital intensivo): La minería de litio exige una infraestructura de altísima tecnología pero utiliza relativamente pocos empleados directos. Por esta razón, en el NOA se necesitan unos USD 691.000 de inversión para crear un solo puesto de trabajo (7.705 millones de dólares para 11.150 empleos proyectados).

El caso del NEA (Generador de mano de obra): En la vereda opuesta, la industria forestal y de la madera es sumamente intensiva en mano de obra. Con apenas el 7% de la inversión nacional (2.658 millones de dólares), el NEA creará 13.718 empleos. Es decir, requiere solo USD 194.000 por cada puesto generado, casi cuatro veces menos capital que el sector del litio.

Patagonia y Cuyo (Impacto equilibrado): Las regiones petroleras y de minería tradicional muestran un impacto intermedio, requiriendo entre USD 345.000 y USD 368.000 por empleo, pero generando cadenas de proveedores locales muy activas en la construcción, el transporte y los servicios.

“El fin de los promedios”: ganadores, perdedores y la brecha del consumo 

Este fenómeno coincide con el diagnóstico de la consultora Moiguer sobre el “fin de los promedios” en la Argentina. La economía del país ya no se comporta como un bloque homogéneo, sino como una suma de realidades territoriales completamente distintas.

Actualmente, los sectores estrella de la nueva economía —el agro, la energía y la minería— generan en conjunto cerca de 250.000 empleos directos en todo el territorio nacional. En contraste, las industrias manufactureras, el comercio y la construcción concentran a casi 8 millones de trabajadores, radicados mayoritariamente en los grandes aglomerados urbanos del Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

Esto genera marcados contrastes salariales y de consumo. Un trabajador del sector petrolero en Neuquén llega a percibir ingresos hasta seis veces superiores a los de un obrero de la industria textil en el conurbano bonaerense, transformando a las provincias hidrocarburíferas y mineras en verdaderos “oasis” de consumo, mientras que las grandes urbes enfrentan un proceso de reconversión económica.

Hacia cuatro grandes ejes productivos para 2030 

A la luz de estos datos, los analistas coinciden en que la Argentina avanza hacia la consolidación de cuatro grandes polos de especialización para el final de la década:

  • Eje Patagónico (Oil & Gas): Enfocado en abastecer la demanda energética nacional y convertirse en un jugador clave en la exportación global de petróleo y gas licuado (GNL).
  • Eje Andino (Minería y Energía): Desde Jujuy hasta Mendoza, abocado a la provisión mundial de minerales estratégicos para la transición energética, como el cobre, el litio y el oro.
  • Eje Pampeano (Agroindustria): Centrado en la producción de alimentos de alto valor agregado, agroquímicos y biotecnología.
  • AMBA y Grandes Urbes (Servicios e Industria): Reorientando su perfil hacia la economía del conocimiento, el software, los servicios financieros, la logística y la alta tecnología.

Seguinos en

Youtube.

Destacadas