Un procedimiento antidrogas en el barrio porteño de Parque Chacabuco volvió a poner en agenda una marca que circula desde hace años por las rutas del narcotráfico argentino: la silueta de un delfín grabada en relieve sobre los ladrillos de cocaína. Allí, la Policía de la Ciudad detuvo a un joven con antecedentes por ejercer como “trapito” y a una mujer de nacionalidad boliviana, que trasladaban en un auto un paquete de poco más de un kilo con ese sello distintivo.
El hallazgo, aunque menor en cantidad, no fue un hecho aislado. La misma marca apareció meses atrás en uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico en la historia reciente de Tucumán.
El antecedente tucumano: 470 kilos sobre la Ruta 157
En junio, efectivos de Gendarmería Nacional interceptaron una camioneta Toyota Hilux que circulaba por la Ruta Nacional 157, a la altura de Río Seco, con destino a Famaillá. Un control de rutina derivó en el hallazgo de 449 paquetes de cocaína —casi 470 kilos y medio— ocultos en bolsas detrás de bidones de combustible. El conductor, un hombre de 60 años con antecedentes de viajes frecuentes a países limítrofes, dio explicaciones que no convencieron a los uniformados.
Según trascendió, todos los paquetes secuestrados en ese operativo llevaban el mismo grabado del cetáceo. El hecho fue calificado como uno de los mayores decomisos de cocaína en la provincia, y en las semanas posteriores otras personas fueron detenidas por su presunta vinculación con el cargamento, entre ellas un empresario tucumano que se entregó a la Justicia.
Un patrón que se repite en varias provincias
La misma marca fue detectada en otros puntos del país en los últimos meses. En la Terminal de Ómnibus de Córdoba, la Policía Federal secuestró 22 kilos de cocaína que dos mujeres llevaban camufladas con mostaza, en un intento de despistar a los perros entrenados para detectar drogas. En la zona fronteriza de Orán, Salta, distintos operativos encontraron cargamentos con el mismo sello escondidos en encomiendas de larga distancia y en muebles de madera. Y en Cuyo, un camionero alertó sobre cajas sospechosas en un cargamento de bananas que viajaba de San Juan a Mendoza; allí aparecieron 64 kilos de cocaína con la misma insignia.

Consultado sobre el fenómeno, el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, explicó que este tipo de sellos funcionan como una marca de origen y de garantía de pureza, un recurso que utilizan las organizaciones narco para certificar la procedencia de la droga en distintos tramos de la cadena de distribución.
Quién es el hombre detrás del símbolo
El sello es atribuido de manera histórica a Reynaldo Delfín Castedo, conocido como “El Patrón del Norte”, un capo narco oriundo de Salta que durante más de una década lideró una organización dedicada al tráfico de estupefacientes en la frontera con Bolivia. Desde sus campos en esa zona —utilizados como pasos clandestinos y pistas de aterrizaje— construyó una estructura que llegó a dominar buena parte del comercio ilegal en el norte argentino.
Castedo estuvo prófugo durante años, hasta que fue detenido en 2016 en la localidad bonaerense de Parque Leloir, tras una investigación de la Procuraduría de Narcocriminalidad. En 2022 fue condenado a 16 años de prisión por liderar una asociación ilícita y por maniobras de lavado de activos, sentencia luego confirmada por la Cámara Federal de Casación Penal. Además, tanto él como su hermano Raúl recibieron condena a prisión perpetua por el homicidio de Liliana Ledesma, una productora rural asesinada en 2006 en Salvador Mazza tras denunciar que el clan cerraba caminos vecinales fronterizos para contrabandear cargamentos.
Una marca que sobrevive al líder preso Con Castedo cumpliendo condena en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, los investigadores manejan como hipótesis que redes residuales vinculadas al clan —o directamente otros grupos criminales— continúan usando su logística y su marca para abrir y sostener rutas de distribución hacia el centro y el sur del país. Por el momento, no hay una confirmación oficial y definitiva sobre quién controla hoy la producción de los cargamentos marcados con el delfín; se trata, todavía, de una línea de investigación abierta que atraviesa causas judiciales en distintas provincias.