En una jornada electoral signada por la alta tensión política y severas complicaciones logísticas, la Justicia de Brasil dispuso extender por dos horas el horario de votación en el balotaje que enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al senador opositor Flávio Bolsonaro. La medida de excepción se adoptó cuando el horario previsto para el cierre de las mesas —las 17:00 hora local— ya se había cumplido y el recuento preliminar registraba un avance inicial del 0,25%.
La decisión judicial respondió a solicitudes formales presentadas por los equipos de campaña de ambos postulantes, motivadas por factores disímiles que afectaron de manera directa el desplazamiento de millones de electores en diversos estados del país.
Bloqueos de transporte y denuncias de sabotaje electoral
El frente de conflicto principal se desencadenó a partir de la reducción y el bloqueo del transporte público en áreas urbanas y rurales de menores recursos. Desde el Partido de los Trabajadores (PT), la petición encabezada ante el Tribunal Supremo Federal solicitó la prórroga a escala nacional tras reportar la drástica disminución de frecuencias en ciudades estratégicas como São Paulo, Salvador de Bahía, Lauro de Freitas y Feira de Santana.
En ese contexto, el presidente Lula da Silva lanzó duras acusaciones contra empresarios del sector y jefes comunales opositores, responsabilizándolos por retirar unidades de circulación para obstaculizar el voto de los sectores populares, históricos bastiones de la centroizquierda. Según estimaciones del mandatario, en la metrópoli paulista se retiró casi el 40% de la flota habitual de autobuses.
“Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara. Es inaceptable, en pleno siglo XXI, que un alcalde intente impedir que la gente ejerza su derecho democrático. Después de las elecciones, el siguiente paso es solicitar el arresto de este alcalde por delitos electorales”, aseveró el jefe de Estado desde su residencia en São Paulo.
Las denuncias encontraron correlato judicial en el estado de Bahía, donde un magistrado dispuso la detención de un funcionario de la alcaldía de Salvador —administrada por el aliado bolsonarista Bruno Reis— tras comprobarse la inmovilización de 75 autobuses. Aunque el jefe comunal argumentó que la medida obedeció a la presencia de folletería del PT en las unidades, la legislación electoral vigente en Brasil autoriza la portación de dicho material.
Temporales y deslaves en el sur del país
Por su parte, la representación legal de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), circunscribió su reclamo a los estados de São Paulo, Paraná y Santa Catarina. A diferencia del oficialismo, la fuerza opositora fundamentó la necesidad de extender la jornada en las inclemencias meteorológicas que azotaron la región sur y sudeste del territorio brasileño, provocando anegamientos, inundaciones y deslizamientos de tierra que obstaculizaron el tránsito vial.
En la presentación elevada a los tribunales, los letrados del senador argumentaron que el contexto climático colocaba a los ciudadanos ante la disyuntiva de arriesgar su integridad física o renunciar al ejercicio del sufragio, solicitando una resolución judicial favorable al elector para garantizar la participación en el proceso democrático.
Con la prórroga concedida, los centros de votación mantuvieron sus puertas abiertas para absorber la afluencia de electores rezagados por los incidentes logísticos y climáticos, postergando la difusión de los primeros datos consolidados del escrutinio definitivo.