Nacido en Tucumán el 17 de julio de 1843, Roca comenzó su formación militar durante su juventud en el Colegio de Concepción del Uruguay. A los 16 años participó en la batalla de Cepeda y, posteriormente, combatió en otros conflictos decisivos del siglo XIX, entre ellos la batalla de Pavón y la Guerra de la Triple Alianza. Su trayectoria en el Ejército le permitió construir prestigio, ascender hasta el grado de general y convertirse en una figura de peso en una Argentina atravesada por enfrentamientos internos y disputas por la organización nacional.
Su carrera política creció al calor de esa experiencia militar. Roca construyó alianzas con gobernadores y dirigentes provinciales, y se convirtió en uno de los principales referentes del Partido Autonomista Nacional (PAN). En 1880 llegó a la Presidencia de la Nación, cargo que volvió a ocupar entre 1898 y 1904. Durante sus gobiernos impulsó la federalización de Buenos Aires, la unificación monetaria, la expansión de los ferrocarriles y las obras públicas, además de reformas educativas e institucionales que contribuyeron a fortalecer la autoridad del Estado nacional.
Uno de los episodios centrales de su trayectoria fue la Campaña del Desierto de 1879, que encabezó como ministro de Guerra y Marina. La operación militar extendió el control efectivo del Estado argentino sobre amplios territorios de la región pampeana y patagónica, consolidando la presencia nacional en zonas disputadas y reclamadas por Chile. Ese avance fue decisivo para la delimitación territorial y la organización posterior de los territorios nacionales, pero tuvo un costo humano profundo: provocó muertes, desplazamientos y la desarticulación de comunidades indígenas que habitaban esas tierras. Por eso, la campaña constituye tanto un hito de la expansión estatal como uno de los capítulos más debatidos de la historia argentina.
La proyección internacional de Roca también quedó marcada por su política hacia Chile. En enero de 1899, durante su segunda presidencia, viajó al sur y se reunió en Punta Arenas con el presidente chileno Federico Errázuriz Echaurren, en un encuentro conocido como el Abrazo del Estrecho. La reunión buscó reducir las tensiones limítrofes y fortalecer la vía diplomática entre ambos países, en un contexto de riesgo de conflicto armado. Aunque el viaje suele recordarse por la imagen de Roca en el extremo austral, el encuentro no resolvió por sí solo todas las disputas fronterizas: fue parte de un proceso diplomático más amplio que incluyó el Tratado de Límites de 1881 y, posteriormente, los Pactos de Mayo de 1902.
El apodo “el Zorro” se asocia principalmente con su habilidad para tejer alianzas, anticipar movimientos de sus adversarios y construir acuerdos que le permitieron conservar una enorme influencia política durante décadas. Su capacidad estratégica y su manejo de las relaciones entre las provincias fueron fundamentales para su ascenso y permanencia en el poder. La negociación con Chile reforzó la imagen de un dirigente que combinaba el uso de la fuerza militar con la diplomacia, aunque el sobrenombre no debe atribuirse exclusivamente al episodio del Estrecho de Magallanes.
Roca murió en Buenos Aires el 19 de octubre de 1914, a los 71 años. Su legado está vinculado con la consolidación territorial, la centralización del poder estatal, la modernización de la infraestructura y la inserción de la Argentina en la economía internacional.