Javier Milei utilizó este jueves la cadena nacional para realizar una de sus principales intervenciones sobre la cuestión Malvinas desde que asumió la Presidencia. Durante un mensaje de 15 minutos, el mandatario ratificó el reclamo argentino de soberanía y sostuvo que la disputa atraviesa un momento decisivo debido al avance de proyectos de explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.
Una de las definiciones centrales fue su afirmación de que “Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho. No hay discusión al respecto”. Milei también cuestionó el principio de autodeterminación aplicado a los habitantes de las islas y sostuvo que los referendos realizados allí no modifican la posición argentina. En paralelo, buscó sacar la cuestión del terreno partidario al remarcar que “la causa Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido político, es una causa nacional”.
El Presidente vinculó el nuevo escenario con la explotación petrolera offshore y particularmente con el proyecto Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. Según planteó, la Argentina enfrenta un “peligro claro y urgente” y no puede permanecer pasiva ante lo que considera una explotación ilegítima de recursos. En ese contexto, lanzó una de las frases más contundentes del discurso: “La Argentina no se quedará de brazos cruzados”.
A partir de allí, Milei anunció una estrategia que combina herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales. Afirmó que la Cancillería ya envió cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países involucrados en proyectos vinculados con las islas. Además, anunció un decreto para acelerar las sanciones previstas por la Ley 26.659 y sostuvo que las compañías involucradas, así como sus accionistas, directores y proveedores, podrán quedar alcanzados por restricciones para operar en la Argentina.
En esa misma línea apareció otra de las frases más fuertes de la noche: “No se pueden hacer las dos cosas”. Milei planteó que las empresas que participen de proyectos en las islas deberán optar entre continuar con esas actividades o mantener operaciones en territorio argentino. El mensaje apunta especialmente al sector petrolero y busca elevar el costo económico para compañías que participen de emprendimientos que el Gobierno considera contrarios a los intereses argentinos.
Otro de los anuncios de mayor impacto fue la decisión de ampliar los recursos del Ministerio de Defensa para construir una base naval integrada en Tierra del Fuego y fortalecer las capacidades de telecomunicaciones. El Presidente aseguró que la instalación buscará convertir a la provincia en un polo logístico estratégico del Atlántico Sur. También anticipó el envío al Congreso de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que, entre otras medidas, contempla endurecer sanciones y crear un Consejo de Seguridad Nacional.
Milei también presentó la cuestión Malvinas como parte de una discusión mucho más amplia sobre el futuro económico, militar y geopolítico de la Argentina. “Malvinas es el futuro. No es solamente una cuestión de nuestro pasado”, afirmó, al vincular el Atlántico Sur con la Antártida, los recursos naturales y la competencia internacional que, según su planteo, se profundizará durante la era de la inteligencia artificial. En ese marco, sostuvo que un país empobrecido y sin capacidades militares tiene menos herramientas para defender sus intereses soberanos.
Finalmente, el Presidente cerró con un llamado a construir una posición común y dejó dos de las definiciones que sintetizaron el espíritu de su discurso: “Defender nuestra soberanía y recuperar nuestras islas requiere ser una nación políticamente relevante, económicamente influyente y militarmente respetable” y “Malvinas es una causa nacional”. También pidió a la dirigencia política, económica y social dejar de lado sus diferencias para mostrar un frente unido ante el mundo. El mensaje terminó con una advertencia.