Las petroleras que llevan adelante el proyecto Sea Lion en las Islas Malvinas confirmaron que continuarán con sus planes de inversión pese al endurecimiento de sanciones anunciado por el presidente Javier Milei. La israelí Navitas Petroleum, que opera el yacimiento con el 65% de participación, y la británica Rockhopper Exploration, socia minoritaria con el 35% restante, sostuvieron en un comunicado conjunto que sus licencias fueron otorgadas de manera legal por el gobierno de las islas y que cuentan con respaldo del Reino Unido, por lo que no prevén cambios en el cronograma de desarrollo del yacimiento.
La respuesta de las compañías llegó horas después de que Milei encabezara una cadena nacional en la que anunció la firma de un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios previstos en la Ley 26.659 contra las firmas que operen en las Malvinas sin autorización argentina. El mandatario adelantó además que las empresas involucradas quedarían inhabilitadas para operar en el país y podrían enfrentar juicios en ausencia. En el mismo mensaje, anunció la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego, que según su planteo convertiría a la región en el principal polo logístico del Atlántico Sur.
El anuncio presidencial se dio en un contexto de mayor tensión por la disputa de soberanía sobre el archipiélago, que había escalado en los últimos días con gestos diplomáticos como el respaldo -según trascendió- del gobierno chileno al reclamo argentino, y con declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump que habrían generado inquietud en la Casa Rosada sobre una eventual variación en la postura de Washington frente al conflicto.
Distintos análisis periodísticos internacionales vincularon el endurecimiento del discurso con la necesidad del Gobierno de reforzar su base electoral: la imagen de Milei rondaría el 34% a un año de las elecciones presidenciales, en medio de la competencia que representaría su ex vicepresidenta, Victoria Villarruel.
En los mercados, la reacción a las sanciones se hizo sentir de inmediato: las acciones de Rockhopper llegaron a caer cerca de 10% en la Bolsa de Londres antes de conocerse el comunicado conjunto de las petroleras, aunque luego recortaron parte de la baja hasta ubicarse en torno al 5%.
Sea Lion es un yacimiento offshore descubierto en 2010, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas y a 450 metros de profundidad, que cuenta con reservas estimadas en 314 millones de barriles probados y probables, según datos difundidos por Navitas. El proyecto, que había alcanzado su decisión final de inversión en diciembre de 2025 tras el retiro del consorcio alemán Harbour Energy, prevé una inversión total de US$3.900 millones -unos US$1.800 millones hasta el primer barril y otros US$2.100 millones en etapas posteriores- y una vida útil de 30 años, con el inicio de producción proyectado para 2028.
Además de Navitas y Rockhopper, otras compañías como la británica Borders & Southern y la canadiense JHI mantienen licencias de exploración en el archipiélago, un dato que anticipa que la disputa por los recursos del Atlántico Sur podría profundizarse en los próximos meses.