River Plate necesitaba un triunfo para poder respirar. Después de cuatro derrotas consecutivas y 397 minutos sin convertir, el equipo de Eduardo Coudet logró su primer festejo en el campeonato al imponerse 2-0 sobre Argentinos Juniors, que llegaba como líder invicto. El Monumental fue testigo de una jornada de alivio y euforia: la tensión inicial se transformó en un estallido de alegría cuando Gonzalo Montiel rompió la sequía con un gol que quedará marcado como símbolo de este renacer.
El partido tuvo un desarrollo intenso, con River mostrando desde el inicio una actitud diferente. Thiago Almada, en su debut, aportó frescura y movilidad en ataque, generando la jugada que derivó en el primer gol. A los 36 minutos del primer tiempo, su remate fue rechazado por el arquero y Montiel apareció como delantero para empujar la pelota y desatar el grito contenido de miles de hinchas. Ese gol no solo abrió el marcador, sino que también liberó la presión acumulada por semanas de frustración.

En el segundo tiempo, Argentinos JR intentó reaccionar y buscó el empate con insistencia, pero se encontró con una defensa sólida y un River que supo resistir. El cierre llegó sobre el final, cuando Ángel Correa recibió una falta en el área y el árbitro sancionó penal tras la revisión del VAR. El propio Correa se encargó de ejecutar y sellar el 2-0, confirmando que la noche sería completa para el Millonario. El Monumental explotó una vez más, esta vez con la certeza de que el equipo había recuperado confianza y oxígeno.
Este triunfo tiene un valor que va más allá de los tres puntos. River cortó una racha de seis derrotas consecutivas sumando Apertura y Clausura, y lo hizo frente al puntero del torneo, que perdió su invicto. Para Coudet, cuestionado por la mala racha, la victoria significa respaldo y tranquilidad en un momento clave. Para los jugadores, es el inicio de una nueva etapa en la que el equipo vuelve a creer en sí mismo. Y para los hinchas, es la confirmación de que el Clausura todavía puede ofrecer un River competitivo y protagonista.
Argentinos, por su parte, sufrió su primera caída en el campeonato y deberá reacomodarse para sostener el liderazgo. El resultado abre el torneo y redistribuye la presión entre los equipos que buscan pelear arriba. River, que parecía hundido en la tabla, ahora se anota nuevamente en la discusión y cambia la narrativa: de crisis profunda a renacer futbolístico.