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28 de agosto de 2026

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Una vía judicial poco explorada podría abaratar la salida de Julián Álvarez del Atlético de Madrid

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Escribe: Redactor4

Trascendió que el artículo 16 del Real Decreto 1006/1985 le permitiría a Julián Álvarez rescindir su contrato con el Atlético de Madrid y que sea un juez laboral quien fije la indemnización, muy por debajo de los 500 millones de la cláusula. El Barcelona quedaría como responsable subsidiario del pago. El mercado cierra el 1 de septiembre.

El caso más ruidoso del mercado europeo sumó un capítulo que corre por fuera de la negociación entre clubes. Trascendió que Julián Álvarez tendría a su alcance un mecanismo legal para rescindir de manera unilateral su contrato con el Atlético de Madrid, y que en ese escenario sería la Justicia laboral española —y no la cláusula de rescisión de 500 millones de euros— la que determine cuánto debería pagar el FC Barcelona al club rojiblanco.

La información, difundida por el periodista español Aitor Celaya y replicada por medios argentinos, altera el argumento con el que el Atlético se plantó durante todo el verano europeo: que sin la cláusula no hay operación posible.

Qué dice el artículo 16

La norma en discusión es el artículo 16 del Real Decreto 1006/1985, que regula la relación laboral de los deportistas profesionales en España. El texto establece que la extinción del contrato por voluntad del deportista, sin causa imputable al club, da derecho a una indemnización que, si no existe pacto previo, será fijada por la jurisdicción laboral en función de las circunstancias deportivas, del perjuicio causado a la entidad y de los motivos de la ruptura. 

Traducido al caso puntual: si el delantero decidiera romper el vínculo por su cuenta, la cifra que debería afrontar el Barcelona no estaría fijada de antemano en 500 millones. La definiría un juez. Y la jurisprudencia laboral española viene mirando con desconfianza las cláusulas millonarias de este tipo, a las que en varios fallos consideró desproporcionadas dentro de una relación de trabajo.

El punto 2 del mismo artículo agrega la pieza que le interesa al club catalán: si el deportista firma con otra entidad dentro del año posterior a la extinción del contrato, ese club queda como responsable subsidiario del pago de la indemnización. Es decir, el Barcelona asumiría el costo que fije el tribunal.

Por qué la FIFA queda al margen

Hay un detalle que vuelve viable esta vía. Como el Atlético y el Barcelona son dos clubes españoles, la FIFA no tiene competencia para intervenir: el organismo internacional sólo actúa cuando el conflicto involucra a entidades de países distintos. El expediente quedaría entonces dentro del derecho laboral español, un terreno donde las cláusulas de rescisión tienen un peso muy distinto al que se les asigna en el reglamento internacional de transferencias. 

El riesgo del calendario

La vía existe, pero no es gratuita ni rápida. El antecedente que suele citarse en España es el del jugador Aritz Zubiaurre, cuyo litigio se extendió durante años y lo dejó fuera de las canchas por un período prolongado. Con la temporada 2026/27 ya en marcha y el mercado a punto de cerrar, tanto el futbolista como el club catalán necesitarían una resolución veloz, algo que un proceso judicial difícilmente garantice. Por eso, hasta ahora, el camino se mencionó más como instrumento de presión que como decisión tomada.

Un conflicto que escaló durante semanas

Álvarez tiene contrato con el Atlético hasta el 30 de junio de 2030 y percibe un salario cercano a los 12,5 millones de euros brutos anuales. Desde que expresó públicamente su deseo de emigrar, la dirigencia rojiblanca sostuvo una postura cerrada y llegó a comunicar que las chances de venderlo al Barcelona eran nulas.

En los últimos días la tensión se profundizó. El delantero faltó a los entrenamientos por dos jornadas consecutivas, ausencias que el club atribuyó a una indisposición, mientras el propio Atlético admitía que la situación afecta su planificación deportiva y su imagen institucional. La secuencia se dio después de que el jugador fuera silbado por el público del Metropolitano en su regreso a la competencia. 

Con el cierre del libro de pases fijado para el 1 de septiembre, la dirigencia del Barcelona también dejó abierta la posibilidad de retomar la gestión en la ventana de enero si la operación no prospera ahora. Mientras tanto, la discusión dejó de ser exclusivamente futbolística: por primera vez en este culebrón, el escenario que se analiza es un juzgado.


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