El Concejo Deliberante de Yerba Buena aprobó la factibilidad de un nuevo emprendimiento inmobiliario de gran escala sobre avenida Perón, en el predio donde habitualmente se monta el festival Norte Rock. El proyecto, impulsado con el visto bueno de la gestión municipal que encabeza el intendente Pablo Macchiarola, prevé la construcción de diez torres residenciales de planta baja más cuatro pisos, con un total aproximado de 250 departamentos.
Una votación ajustada
La sesión terminó en un resultado dividido dentro del cuerpo legislativo local, al punto de que la definición quedó en manos del presidente del Concejo, Javier Jantus, que debió desempatar para destrabar la aprobación. Se pronunciaron en contra los concejales Walter Aráoz, María Decoud, Rafael Olea, Mercedes Moraiz y Álvaro Apud, quienes advirtieron sobre el impacto que un desarrollo de esa magnitud podría tener sobre la infraestructura de servicios, el sistema cloacal y la circulación vehicular en una zona ya congestionada de la Ciudad Jardín.
Las críticas de Ferrazzano
La aprobación no tardó en generar repercusiones puertas afuera del recinto. El fiscal adjunto de Estado de la provincia, Raúl Ferrazzano, difundió un mensaje en la red social X en el que cuestionó de manera directa el criterio con el que se habilitó el proyecto. Bajo la consigna de que Yerba Buena no puede crecer por excepción, sostuvo que la gestión de Macchiarola vuelve a quedar en el centro de un debate de fondo sobre a quién beneficia la planificación urbana de la ciudad.
En su publicación, el funcionario remarcó que toda ciudad puede y debe crecer, pero que ese crecimiento tiene que ser planificado, sustentable y respetuoso de las normas urbanísticas vigentes, sin habilitar excepciones que no contemplen seriamente su efecto sobre el tránsito, el estacionamiento, los servicios y el paisaje característico de Yerba Buena. También apuntó contra el estado actual de la infraestructura municipal, al señalar que cuando una red de servicios ya está exigida, cada nuevo gran desarrollo exige planificación y previsión adicionales, y que el crecimiento inmobiliario debe acompañar a la ciudad en lugar de imponerse sobre ella. Cerró su descargo reclamando reglas claras y una gestión que se anticipe al crecimiento antes que corra detrás de sus consecuencias.
El contexto: una ciudad en pleno debate por su código urbano
La polémica se da apenas meses después de que Yerba Buena sancionara un nuevo Código de Ordenamiento Urbano, que fijó límites de altura diferenciados según el corredor: hasta cinco niveles en algunos tramos de avenida Perón y un tope general de planta baja más cuatro pisos en el resto de la ciudad, además de ampliar las zonas de protección patrimonial en torno al casco histórico. La avenida Perón ya venía consolidándose en los últimos años como uno de los ejes de mayor densificación inmobiliaria de la Ciudad Jardín, con desarrollos en marcha como el complejo de cuatro torres que la desarrolladora Metrocúbico construye sobre avenida Solano Vera. En ese marco, el debate que reabrió el proyecto sobre los terrenos del Norte Rock vuelve a poner en discusión hasta dónde puede avanzar la construcción en altura sin comprometer los servicios de una ciudad que, según sus propios vecinos y funcionarios, ya muestra signos de saturación.