Opinión 17 de agosto de 2026
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El peronismo y el temor de perder San Miguel de Tucumán

Osvaldo Jaldo logró lo que buscaba: fidelizar públicamente a Rossana Chahla, neutralizar a Acevedo y aislar a Manzur. Con un peronismo fragmentado, una gestión cuestionada y un escenario polarizado, el oficialismo comienza a preocuparse por San Miguel de Tucumán.

Photo of author Escribe: Enzo Ferreira

Durante las últimas semanas, el PJ provincial movió fichas pensando en un reacomodamiento interno para llegar con fuerza al año electoral. En este plano, sin dudas el más debilitado es Juan Manzur, mientras que Osvaldo Jaldo hace uso de su poder y castiga al ex gobernador cada vez que puede. La foto con Chahla candidata y la oficialización de Miguel Acevedo como fórmula fueron dos golpes duros al manzurismo, que cada vez se muestra más aislado y decidido a salir por afuera.

Mientras La Libertad Avanza mide bien como sello y ganó SMT en las legislativas de 2025, el peronismo mira con preocupación la oficialización de algún candidato de peso por el liberalismo. Hasta que eso suceda, buscan cerrar filas y proteger ese núcleo de poder tan determinante que es la capital. Con ese plan en mente, Jaldo logró lo que venía buscando para fortalecerse y dejar de ver fantasmas internos: la confirmación pública de Rossana Chahla como candidata a intendente; la ex ministra de Salud irá por su reelección detrás del gobernador y este puñal dejó herido al manzurismo. El tranqueño mató dos pájaros de un tiro, ordenando la sucesión municipal y dejando a Juan Manzur con la ilusión de tener entre sus filas a la doctora, pensando en una posible interna para disputarse el poder partidario.

El triángulo del miedo y la conveniencia

Jaldo, Chahla y Miguel Acevedo, el triunvirato que teme perder el poder y se abraza para simular una convivencia partidaria pacífica donde Manzur es “el equivocado”. “Manzur gobernador 2027” decían algunas paredes en la zona sur de la capital tucumana; que sumado a las declaraciones públicas de peronistas disidentes y reuniones paralelas organizadas por dirigentes manzuristas activaron el plan “aglutinamiento jaldista”, donde el mandatario no quiere correr riesgo y opta por reclutar a todos los disgustados y/o dubitativos en su mismo bando, con el fin de ganar la pulseada frente a Manzur internamente y defender cada núcleo de poder que ostenta ante cualquier amenaza externa.

El centro de poder más fuerte que tiene Tucumán luego de la provincia es la capital, la cual es gobernada por el Partido Justicialista desde 2023 tras el ajustado triunfo de Rossana Chahla frente a Beatriz Ávila por solo 6.205 votos. Sin dudas, el electorado es exigente, y el estancamiento peronista lleva preocupación a San Martín y 25 de Mayo. En 2025, La Libertad Avanza, con Federico Pelli y Soledad Molinuevo a la cabeza, logró un sólido 43,69% (150.701 votos) con el que se impuso al oficialismo provincial que quedó debajo de la fuerza mileísta con el 40% de los votos (138.157).

Sin saber a ciencia cierta quién será el representante de LLA en la ciudad, en los pasillos de Casa de Gobierno y también en la Municipalidad, comienzan a medir y especular con temor, porque los números no son los más alentadores. “Jaldo nunca tuvo la Capital”, lanzan algunos peronistas que miran con desconfianza a Chahla; mientras que del lado del ex Jefe de Gabinete de Alberto Fernández hacen llegar la frase “Llegó gracias a Manzur, ahora lo desconoce y no será gratis”. La amenaza externa y la división interna son dos factores que hacen tambalear a Chahla y repensar a Jaldo, quien tomó la decisión de brindarle todo su apoyo a pesar de las notables diferencias que tienen ambos. En pocas palabras, los ex soldados de Manzur hoy se cruzaron de tropa para resguardar su poder, lo que le da un respiro a Osvaldo pero abre una nueva posibilidad: candidatos disidentes que divide al peronismo y favorezcan a las fuerzas opositoras.

San Miguel de Tucumán: el suelo firme que la oposición quiere recuperar

La capital tucumana siempre fue difícil para el peronismo. Sin embargo, de los últimos 24 años la gobernó 16. La intervención de Domingo Amaya de la mano de Alperovich, su posterior elección como Ejecutivo Municipal durante 8 años y la última victoria de Rossana Chahla, solo tuvieron en el medio la gestión de Germán Alfaro. Si nos vamos más atrás, fueron Fuerza Republicana y la Unión Cívica Radical quienes dominaron el campo electoral y político desde 1983 hasta la crisis institucional de 2003 que terminó con la detención de Domingo Bussi.

Centrándonos más en los números duros, desde el 2015 (primera victoria de Alfaro) hasta la actualidad, el electorado antiperonista osciló entre el 46,46% y 53,15%, promediando un 50,6% de personas que elección tras elección le dicen NO al justicialismo. Estas cifras llevaron a Juntos por el Cambio a dominar SMT durante ocho años, en 2015 con 46,62% y en el 2019 con un 40,39%; también sentó cinco legisladores bussistas por la sección en cuestión con 12% en las listas legislativas. Sin dudas, este caudal de votos no abandonó su manera de pensar, sino que se mostró desencantado por la oferta electoral y se inclinó hacia la lógica “cambio o continuidad”, donde Chahla hizo un buen trabajo propagandístico simulando ser “lo distinto”.

Las últimas elecciones intermedias dejaron sabor a poco en el oficialismo provincial, debido a que dos figuras nuevas se llevaron puesto el aparato peronista y superaron el porcentaje de votos que había obtenido la misma Chahla para hacerse con la intendencia en 2023. Si bien el acarreo juega a medias y la participación electoral disminuye, con el 76,83% de votantes habilitados yendo a las urnas, LLA se impuso y generó ruido puertas adentro de 9 de Julio 598. En una elección provincial regular, el porcentaje de ciudadanos que se dirigen a votar sube a 82,15%, lo que trata de llevar tranquilidad al Gobierno municipal apostando a “la movilización”

Pese a ello, no se puede pasar por alto que un 55,09% de los sanmiguelinos eligieron otras fuerzas el año pasado. El 43,69% puso el voto violeta; un 7,5% eligió a Unidos por Tucumán; Fuerza Republicana se llevó el 2,8% y otro 1,1% optó por CREO. Con un Unidos por Tucumán -y todo el espectro cambiemita- diluido tras el sacudón de Milei, un Bussismo agonizante y las fuerzas menores desdibujadas, La Libertad Avanza asoma como el principal temor del peronismo en un escenario de polarización extrema.

Un candidato de renombre, polarización extrema y el manzurismo por fuera: el cóctel de la muerte para el PJ

Con más de la mitad de la masa electoral activa en su contra, Chahla se cubrió bajo el ala de Jaldo, dejó de coquetear con Manzur e intenta mantener una relación prudente con opositores que le pueden servir de cara a 2027. Dentro de la municipalidad entienden que una polarización extrema diluye esos 7 puntos duros del electorado cambiemita moderado, por lo que apuestan al protagonismo de un postulante de tercera fuerza que fragmente los votos opositores y abra las puertas de la reelección chahlista.

La Libertad Avanza dilata el anuncio de un candidato oficial para SMT, y es que sostienen la postura de que “falta mucho” y se debe pensar en soluciones concretas antes de nombres propios para el 9 de mayo. Buscan diferenciarse de Chahla y Jaldo, dos animales voraces que se anticiparon diez meses para poner primera. No obstante, los nombres que se barajan en el oficialismo llevan miedo. Saben que apellidos como el de Viña (aliado) o Berarducci (se mostró en charlas con Catalán) no potencian el sello, pero un nombre propio pondría en jaque la intendencia peronista. Ahí es donde Soledad Molinuevo genera temor, no solo por ser una figura “pura” de la fuerza liberal, sino por ser también un perfil que capta votos transversalmente, desde el núcleo duro y confrontativo, pasando por las masas populares e inclusive hasta conquistando al moderado cambiemita. Pero la diputada está centrada en su actividad legislativa y aún no piensa en candidaturas, conservando la misma posición que el resto del partido, donde se prioriza un proyecto colectivo liderado por Lisandro en lugar de nombres propios elevados de manera torpe e improvisada.

Más allá de un panorama dicotómico o de tercios, el Gobierno municipal mira de reojo otra amenaza: un candidato manzurista. Lograr la no polarización, o un ambicioso escenario de tercios que favorezca al peronismo, no es la solución definitiva para Rossana, debido a que Juan Manzur juega sus fichas y no olvida traiciones. Con la intendente abrazada a Jaldo, la danza de nombres en un armado disidente comienza a girar, y tiene a Pablo Yedlin como hombre fiel y Gladys “La Bomba” Tucumana como outsider para disputarle la capital a Chahla.

Hay diferentes escenarios, y todos le ponen la soga al cuello al PJ. La polarización empuja a los libertarios a hacerse de la intendencia si es que logra sostener su piso de 43% y puede capitalizar un porcentaje de ese 10% antiperonista que busca transformar la ciudad. Si es que realmente se logra la instalación de un candidato moderado funcional al chahlismo, el camino parece ser menos agresivo para un peronismo unido; sin embargo, las encuestas marcan que la polarización no es solo una posibilidad, sino más bien una realidad que solo necesita un nombre propio de LLA y el clima electoral en un punto más alto para tomar su forma real. Por último, si Manzur rompe y va por fuera, en el PJ se agarran la cabeza y dan SMT por perdida.

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