En la disputa directa por liderar la oposición tucumana, Mariano Campero y Lisandro Catalán protagonizaron fuertes cruces políticos y discursivos durante los últimos meses. Con el fin de ponerle un alto, La Libertad Avanza Tucumán llevó a la mesa nacional una solución rápida y razonable: no presentar candidato propio en Yerba Buena para liberar el camino de Cambia Tucumán y garantizarle la renovación de su banca a Manuel Courel. Desde la cúspide libertaria se aprobó el planteo, pero Campero se negó. “Es poco”, señaló el diputado según aseguran fuentes provinciales de LLA.
Pasaron casi diez meses de las elecciones legislativas de 2025, donde el Partido Justicialista sacó 524.057 votos, cargando porcentualmente con el 50,5% de los mismos. A priori, parece un monstruo imposible de vencer, pero las últimas encuestas evidencian el descontento general que hay con el partido dominante de Tucumán, mostrando un gran avance de La Libertad Avanza que lleva preocupación a Casa de Gobierno. Esto, sumado a la posibilidad de que el manzurismo vaya por fuera, enciende las alarmas dentro del juticialismo y aumenta las expectativas en el espectro opositor que hoy lidera el espacio presidido por Catalán.
Mirando con buenos ojos las mediciones que llegan a sus manos y la fragmentación dentro del PJ, y sabiéndose la alternativa real de poder, La Libertad Avanza comenzó a repensar y esbozar la estrategia para ganar la provincia. En esta situación, tomaron asiento en una reducida mesa nacional donde se propuso integrar a Cambia Tucumán, partido liderado por el radical Mariano Campero, con la condición de solo cederle un campo electoral libre en Yerba Buena y la renovación de su banca en la Legislatura. Esto no le pareció suficiente a la tercera fuerza provincial y no llegaron a un entendimiento.
Hoy quien tiene la pelota es el partido del presidente, por lo que en una negociación tiene el poder de poner las reglas del posible acuerdo, así lo hizo valer Catalán, pero la respuesta que recibieron en San Juan 1031 no fue la mejor. Pese a ello, puertas adentro de la principal fuerza opositora no se arrancan los pelos con esta postura del camperismo, afirmando que, sin Cambia Tucumán, La Libertad Avanza es igualmente competitvo y más ante un PJ fisurado. El análisis que se hace en el liberalismo coloca al bando de Catalán tirando de un extremo y al peronismo desde el otro, quedando diluidos todos los actores centristas.
El laboratorio peronista y la creación de un nuevo Bussi
Ea imposible no hacer un paralelismo entre el caso de Campero, sin intención de alinearse a la fuerza mayoritaria, con el de Ricardo Bussi afuera de Juntos por el Cambio. El hijo del ex gobernador obtuvo 3,26% en 2015; 13,78% en los comicios de 2019; y un pálido 3,94% en 2023. Ni hablar de su triste 2,17% en las nacionales de 2025. Este partido provincial alguna vez fue competitivo, pero hace dos décadas dejó de serlo. Desde que se olvidó de pisarle los talones al PJ, los republicanos comenzaron a ser funcionales al Gobierno de turno, manteniendo un voto antiperonista residual que solo sirvió para cuidar algunas bancas y fraccionar el ala opositora.
Hoy, con ese caudal de votos cada vez más insignficante, solo es una carga para la oposición y un actor inservible para los planes del peronismo, por lo que estos últimos deben apostar a que un nuevo espacio se transforme en tercera fuerza para sustraerle votantes a su principal amenaza (La Libertad Avanza). Ese nuevo producto electoral parece ser Campero; ex intendente, relativamente joven, diputado nacional y pragmático como pocos. Un perfil mucho más útil que Silvia Elías de Pérez y José Cano, pero menos efectivo que Bussi en su mejor momento.
Ricardo Bussi y Fuerza Republicana captaron a un tucumano conservador de derecha que recordaba con nostalgia el mandato de Antonio Domingo Bussi. Sello y apellido fueron la fórmula ideal para arrastrar votantes durante mucho tiempo; pero las idas y vueltas del eterno candidato, que ocupó cuanto cargo se le cruzó por el camino, generó desgaste en su figura hasta terminar empujando su perfil político a la caducidad, después de una extensa carrera política de 29 años en cargos electivos. A dierencia suya, Campero no arrastra un sello potente que supo ganar la provincia como sí FR; su gestión en Yerba Buena no fue mala, pero existieron hechos polémicos vinculados a malversación de fondos, excesivo empleo público, discrecionalidad a la hora de otorgar obras sin licitación y vaivenes políticos con aliados que no fueron tratados de la mejor manera.
Ese cóctel compuesto por prácticas políticas viejas, debilidad y aislamiento partidario y una mala gestión actual en el municipio de Pablo Macchiarola, hacen que Campero hoy sea la mejor opción que tiene el peronismo para dividir a la oposición, pero lejos está de tener en el boslillo arriba de 10 puntos, como lo tuvo Bussi en algún momento. Esto trae tranquilidad al ala liberal y exige más trabajo en aquellos que buscan generar un nuevo actor funcional.
Los que van por fuera se quedan en la casa
José Cano y Silvia Elías De Pérez son los ex candidatos a gobernador que se encuentran perdidos en el mapa político tras el sacudón del cisne negro mileísta. Ambos legisladores son críticos del presidente y su partido, tanto a nivel nacional como provincial. A pesar de esto, tanto LLA como el peronismo los observan como agentes menores que no moverán la aguja en las elecciones de 2027.
En su mejor momento, Cano acumuló un fuerte 41,51% en los comicios de 2015, techo que no se pudo contener tras la pésima gestión de Mauricio Macri y cayó a 20,41% obtenido por Silvia. En sus respectivos lapsos competitivos, ninguno pudo siquiera respirarle en la nuca al PJ. Hoy Milei llega con más aire que Macri a su posible reelección, y su partido en la provincia de Tucumán cuenta con un liderazgo claro, lejos de la horizontalidad implosiva de JxC; dos factores que favorecen a la polarización y mitigan el atomismo del tablero anti peronista.
Sin intenciones de crear un frente que llegue a Casa de Gobierno, José Cano atacó a los libertarios en plena campaña 2025, asegurando que “Si La Libertad Avanza quiere una alternativa política distinta, debería bajar sus candidatos y apoyar a Roberto Sánchez”, tomándose el atrevimiento de llamar “sparrings” a los candidatos de LLA que hoy son diputados mientras Roberto Sánchez quedó afuera de todo. Hoy el contexto ya es sotenido por datos duros, y la realidad es que Unidos por Tucumán alcanzó apenas los 26.628 votos en San Miguel de Tucumán, número casi idéntico al que sacó Elías de Pérez en 2023 para ser legisladora (26.470), emigrando todas las adhesiones a un partido que represente fuerza verdadera contra el PJ.
El panorama deja distintos escenarios y en casi ninguno estos cadidatos logran permanecer en puestos de poder. La buena gestión económica del Gobierno Nacional, la polarización provincial, el verticalismo libertario detrás de Catalán, la adhesión del electorado antiperonista a la variante más competitiva y un piso legislativo que se verá elevado por el combo Sistema D´hont + lista única, hace que el suicidio colectivo de los cambiemitas sea cada vez más anunciado, a tal punto de -con mucha suerte- solo proteger unas pocas bancas.
La conclusión nos lleva a decir que la dictomía “Peronisimo o Libertad Avanza” es un hecho, lo que deja bien parado al partido violeta, nervioso al peronismo y contra las cuerdas a los viejos opositores que no se sienten a gusto encolumnándose detrás de la corriente extremista. Aún faltan 9 meses y puede haber acuerdos, más fragmentaciones y variablidad en los números de las encuestas, todos ellos factores determinantes para que veamos sacudones dentro del cornograma electoral, el cual culmina con el 9 de mayo como la jornada final y decisiva.


